El fuego purificador del amor

El Creador no nos dejará en paz porque nosotros tenemos que volvernos lo suficientemente fuertes como para guiar a toda la humanidad. Imaginen por qué clase de preparación debemos pasar.

Así que lo principal es que aprieten los dientes a pesar del hecho de que el Creador intente dividirnos de varias maneras, de que nos dé todo tipo de razones (además, tan lógicas, tan racionales, que deben tomarse de una manera diferente), pero si esto va en contra de la unidad, ¡rechácenlo inmediatamente! Cualquier plan que nos parezca algo real y bueno, si destroza el grupo, no debemos tenerlo en cuenta, debemos alejarnos de él. Nuestro entrenamiento está diseñado de esta manera a propósito, porque todo se reduce a la unidad y nada más.

Es por eso, que ni siquiera deberían escuchar alguna sugerencia, sino sólo comprobar si esto conduce a la unidad del grupo o no. No debe haber peleas. Es necesario que haya incluso mayor compresión, mayor concentración, para que esta compresión encienda un fuego dentro. Cuando este fuego ilumine, unirá todos los corazones, todos los deseos en un deseo común.

Este es el fuego llamado del amor, que quema todas las impurezas, todos los residuos, todas las toxinas. Y lo que queda es sólo lo más puro de lo que existe en el corazón de todos. Ni siquiera sabemos qué es, pero esto sólo queda del fuego del amor.

Este fuego es terrible, muy duro. Si pasan a través de él, llegan luego al nivel en el que se crea en ustedes sólo un deseo común, y dentro de él, el grupo revela al Creador.

(92777 – De una cena en la Convención en Georgia del 7 de noviembre del 2012)

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