El poder de la garantía mutua: inténtalo y verás

Todos los exilios por los que ha pasado el pueblo de Israel fueron exilios de la garantía mutua. Y cada vez, los sufrimientos se incrementaron a tal grado que el grupo de Abraham se reconectó una vez más. Pero eventualmente el deseo de recibir creció tanto que el amor fraternal se convirtió en odio sin fundamento. El Templo fue destruido, la garantía mutua fue rota, y el pueblo se encontró en el último exilio que continúa hasta el día de hoy.

Hoy, como nos dice Baal HaSulam, el pueblo de Israel es como un saco de nueces, que están juntos sólo por circunstancias externas. El odio de otras naciones los obliga a conectarse hasta cierto punto, pero esta conexión no existe en la conexión interna o en las conexiones naturales que son típicas de otras naciones. Entre el pueblo de Israel, hubo sólo la conexión de la garantía mutua cuando su reconocimiento y entendimiento, y sus esfuerzos estaban dirigidos a estar juntos.

Cualquier otra nación está unida por una fuerza natural “instintiva”, mientras que la nación israelí tiene que trabajar en sus conexiones, ya que de otra manera este trabajo es realizado por el odio de los que la rodean, al no dejarle otra opción. En tal caso, la nación de Israel está conectada sólo al nivel de la naturaleza inanimada; no se desarrolla y permanece en el exilio ya que no avanza hacia la conexión por sí misma, o su propia iniciativa; y no anhela descubrir la cualidad de otorgamiento y amor, es decir, “El campeón del mundo (אלוף); la letra hebrea Alef (א) hace la diferencia entre exilio (גלות – Galut) y redención (גאולה – Geula).

Los hijos de Israel abandonan el exilio, cuando anhelan descubrir el otorgamiento y amor en la conexión entre ellos. Así que hoy aún están en exilio y aún no son una nación. Sólo una serie de problemas los mantiene juntos, para que no se dispersen, para que sean capaces de cumplir con su papel y transmitir este mensaje al mundo entero, y eventualmente llevar contento al Creador.

Esta es la situación actual. Esto significa que los hijos de Israel deben invertir todo su poder en ello, con el fin de moverse de la presión externa a la presión interna. Si la presión interna los obliga a conectarse más fuertemente que los misiles y otras revelaciones del odio general, la presión externa cesará. El pueblo de Israel debe obligarse a sí mismo constantemente a conectarse al superar la presión de los factores externos.

Pero hoy el pueblo está listo para hablar de conexión y es simplemente una pena. No es la situación correcta cuando el Creador lo evoca para conectarse mediante los enemigos de las naciones del mundo. Este no es el verdadero trabajo de la nación israelí y no hay nada de qué sentirse orgulloso. Las personas no establecen relaciones buenas y deseables y las fuerzas externas hacen este trabajo. Mientras tanto, debemos desarrollar nuestros poderes internos al convertirlos en conexión y entonces toda la presión externa cesará. Simplemente desaparecerá.

Es muy fácil probar esto ya que la conexión mutua no cuesta nada, no requiere de nada excepto de un deseo y una decisión. Entonces tratemos y veamos que beneficio traerá. No hay duda de que sanará a la sociedad, será de ayuda para el país, y benéfico para todos. El número de accidentes automovilísticos y el crimen se reducirán. Al mismo tiempo, daremos seguimiento y veremos si ayuda a incrementar nuestro sentido de seguridad y si afecta a nuestros enemigos. Estoy a favor de hacer la prueba.
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(De la cuarta parte de la Lección diaria de Cabalá 16 de noviembre del 2012, Escritos de Baal HaSulam)

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