¡Hay una razón para estar felices!

Debido a que el ser creado es opuesto en su naturaleza al Creador, pero debe alcanzar la equivalencia de forma con Él, nosotros, como seres creados, tenemos estas dos formas opuestas dentro de nosotros. Nuestra forma interna, nuestro deseo de recibir, es opuesta a la del Creador y la forma externa del deseo tiene que ser similar al del Creador. Esta colisión, este conflicto, nos rompe; nosotros no podemos arreglárnoslas con él a menos que comencemos nuestro trabajo espiritual.

Aquí nos desarrollamos como vasija espiritual. Primero sólo hay un deseo de recibir, y entonces éste se restringe. Después de la restricción, aparecen un Masaj (pantalla) y la Luz Retornante, y luego ocurren la recepción de la Luz y el llenado. Este llenado no está dentro de la vasija misma en el deseo de recibir, sino que se recibe en la forma del otorgamiento, la cual el ser creado ha corregido por sí mismo en semejanza con el Creador.

Estas dos partes opuestas están constantemente en el ser creado, quien ha logrado una equivalencia de forma con el Creador. Por un lado, esto es opuesto al Creador de acuerdo a su deseo natural, pero por otro lado, la forma del deseo corregido está en equivalencia de forma con el Creador.

De tal manera que la tristeza y la alegría, el vacío y la plenitud coexisten, y es esta oposición la que hace todo nuestro trabajo, puesto que por medio de ella, nosotros podemos separarnos de nuestro “yo”, es decir del deseo de recibir, elevarnos por encima de él y hablar desde el deseo del otorgamiento, desde la altura que hemos alcanzado y construido encima de nosotros. Es por esto que hay una Mitzvá (mandamiento) de trabajar para el Creador con alegría, dado que esta es la fórmula general. Nosotros siempre sentiremos la oposición y el vacío dentro de nuestros deseos de recibir, y debemos estar contentos de tener la oportunidad de trabajar por encima de esta sensación.

Incluso si no tengo la energía para orar, si no tengo nada por qué orar o no sé qué pedir, ésta también es una señal de que estoy en el camino correcto, puesto que siento un sabor amargo en mi deseo de recibir. Aquí se reúnen los dos opuestos: Por un lado, no tengo energía para orar, no puedo volverme hacia el Creador, no hay nada que pueda yo pedir de Él, ni tengo nada que darle, pero por otro lado, estoy muy atraído por esto y sé que tengo que alcanzarlo.

Esta área que ya tiene dos fuerzas, dos líneas, dos direcciones opuestas, indica que mi deseo está en un correcto proceso de corrección. ¡Esto por sí solo es ya una razón suficiente para estar feliz! Lo más importante es la conciencia de que he conseguido elevarme un poco por encima de mi deseo de recibir, hacia el otorgamiento.

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De la preparación para la lección diaria de Cabalá del 11/20/12

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