La etapa actual del desarrollo de la Cabalá

La última fuente escrita de la sabiduría de la Cabalá data de hace aproximadamente 500 años. Esos son los libros del santo ARÍ. Cerca de 20 volúmenes de sus escritos revelan en detalle todo el sistema de gobierno de este mundo y su interacción con el mundo superior.

Los libros del ARÍ explican no sólo la manera en que este mundo es controlado por las fuerzas superiores, sino también nuestro impacto en ellas, la influencia inversa, y cómo esta influencia una vez más, provoca las acciones de las fuerzas superiores sobre nosotros. Los libros del ARÍ describen todas esas interacciones entre el gobierno superior y nosotros, nuestro libre albedrio, nuestros destinos, encarnaciones previas, etc. Estos proporcionan una descripción muy seria y detallada de todo lo que existe.

Sin embargo, estos resultaron ser insuficientes. En el siglo 20 (de 400 a 500 años después del ARÍ), aparece otro cabalista, Baal HaSulam (“el señor de la escalera” en hebreo). ¿Por qué? Porque él describió en detalle la “escalera” que uno debe ascender al escalar desde este mundo, del estado actual en el cual se encuentra la persona común, hasta la cima de su desarrollo.

No se trata del crecimiento físico, tampoco habla de desarrollo intelectual. Vemos que no hay mucho que alabar en este mundo. Más bien, se trata del avance que cada uno de nosotros debe lograr: alcanzar el mundo superior, el sistema de gobierno. Se trata de nuestro alcance del mundo eterno, perfecto, que aún está más allá de nuestra percepción. Baal HaSulam presentó una metodología acorde con los tiempos modernos, que nosotros estamos usando en este momento.

Su hijo Rabash desarrolló más el método de su padre y lo hizo más práctico. Creó una instrucción concreta, paso a paso, descrita en numerosos artículos. Esos artículos claramente nos muestran cómo, al cambiarnos a nosotros mismos, al expandir nuestros órganos de percepción, podemos comenzar a percibir el universo oculto de nosotros por medio de nuestras propias limitaciones.

Es conocido por todos que somos limitados. Podemos escuchar sólo un cierto rango de sonidos, vemos un espectro de luz muy limitado, etc. En otras palabras, todos nuestros sentidos: visión, oído, olfato, tacto, y gusto, son limitados. Mientras que aquí estamos hablando de otros órganos de percepción, no de los que tenemos actualmente.

Con el fin de ampliar nuestros órganos de percepción inventamos múltiples dispositivos, como los telescopios y microscopios para los ojos, numerosos tipos de radares, localizadores, etc. Sin embargo, es más importante que nosotros averigüemos qué órganos adicionales de percepción necesitamos para sentir el mundo que existe a nuestro alrededor.

(92385 – De la Convención en Georgia del 5 de Noviembre del 2012, Lección 1)

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