La lección de la mañana: ¿De acuerdo al llamado del corazón o a un calendario?

Se nos dice que el templo fue destruido porque los hijos de Israel no bendijeron primero la Torá. Ellos estudiaron la Torá sin una bendición. ¿Qué significa eso?

Hay bendiciones en el Sidur, por ejemplo: “Bendito eres Tú Señor y dador de la Torá”. Pero, ¿qué es la Torá? Es un medio para corregir la inclinación al mal. Se nos dice: “Yo he creado la inclinación al mal, he creado la Torá como una especia”.

¿Cómo es posible bendecir la Torá? Sólo si existe una deficiencia tal en la que mi inclinación inicial se revele como mal. Yo siento que mis deseos son malos; tengo que corregirlos, no puedo soportarlos. Esto es llamado la revelación del verdadero mal, cuando no puedo estar de acuerdo con este, cuando tengo que deshacerme de él, sacarlo de mí como algo que es muy perjudicial.

Entonces descubro los medios que pueden sacar de mí estos malos deseos, un instrumento especial que se llama la Torá. Resulta que hay un método especial para el estudio, un libro especial, condiciones especiales, y todo esto es llamado la Torá. No es el título del libro que dice “Torá”, ni el número de personas, ni el lugar de estudio, sino simplemente el hecho de que, en respuesta a todas mis acciones, llega una fuerza especial que cambia la fuerza que está dentro de mí. Esto se debe a que el deseo de recibir es en realidad la fuerza por medio de la cual yo identifico el mal y quiero que se vuelva bueno, como se nos dice: “Puesto que la Luz en ella reforma”.

Por lo tanto, yo determino que mi deseo de recibir es la inclinación al mal y decido que debo hacer que éste sea bueno. ¿Qué es “bueno?” Sólo puede ser lo contrario a mi actual deseo, no hay otras opciones. Así, el concepto de la Torá simboliza mis esfuerzos, el grupo en el que trabajo, los libros de los cuales estudio, el maestro que me enseña este método. En conjunto, ellos son los que convocan esa fuerza de lo Alto que me corrigen “desde Arriba”, ya que la fuerza de corrección está más alta que yo y es más fuerte que la fuerza actual. Así que yo la adquiero y me sanar yo mismo del mal, que se convierte en bien.

Pero si estudio sin esta preparación, la Torá se convierte para mí en la “poción de muerte”. En este caso, alcanzo el llenado propio por un camino largo y difícil. A lo largo de este camino, la Luz también opera en mí, pero desde su lado posterior y no en el deseo que se inviste. Yo alcanzo el reconocimiento de que no descubro el mal de la manera en la que debería, no reconozco el veneno en ella. Esto, por supuesto, también me lleva en la dirección correcta, pero por un largo camino indirecto de sufrimientos.

Así que si la persona no va en dirección al reconocimiento del mal, ella está en el “exilio”. Y cuando reconoce la necesidad de corregir el mal en ella, es decir el deseo de recibir, siente que está bajo el dominio de Faraón. Cuanto más profunda es ésta sensación, más quiere deshacerse del mal, la cual significa salir de “exilio”. Entonces ella utiliza la Torá correctamente con el fin de atraer la Luz que cambia el deseo en ella, lo cual le permite usar el deseo no para su propio bien sino por el bien de los demás. Así, la Luz la reforma y ella cambia este deseo para bien.

En tanto que nosotros no queramos salir de nuestro deseo de recibir y entrar en el deseo de otorgar, del mal al bien, esto no se considera el exilio. Ni siquiera sentimos que este es el exilio. Sólo la necesidad de un medio para convertir el deseo de recibir en un deseo de otorgar indica que estamos listos para dejar el exilio. El éxodo mismo es cuando comenzamos a utilizar la Torá correctamente.

A esto tenemos que dirigirnos al leer El Libro del Zóhar: ¿Lo abrimos con la deficiencia correcta? Si no, entonces no bendecimos esta acción, sino entonces seguimos simplemente un horario. Este es un enfoque equivocado y no deseable. Tenemos que pensar en ello todo el día antes de la lección, agregar los discernimientos en una sola imagen, aquellos que se derivan de los diferentes estados, del deseo de recibir que nos domina. Queremos ascender por encima de ellos hacia los amigos, hacia el Creador.

Entonces tendremos algo que bendecir en la lección de la mañana puesto que queremos recibir del estudio “el agua de vida”, la fuerza que sana, y esto significa que realmente estamos estudiando la Torá.
(91966)
De la 2° parte de la Lección Diaria de Cabalá del 11/01/12, El Zóhar

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