¿Siguiendo la sabiduría o siguiendo la Luz?

Rabash, Shlavei HaSulam (Los peldaños de la escalera), volumen I, artículo 12, “Qué es la Torá y el trabajo en el camino del Creador”: Resulta que la persona tiene que hacer grandes esfuerzos antes de comenzar a estudiar, de manera que su estudio rinda frutos y buenos resultados, esto significa que el estudio debe traerle la Luz de la Torá, que puede reformarla. 

Primero debemos desarrollar el deseo correcto, en realidad, esto es indispensable. La persona llega a la sabiduría de la Cabalá sólo con un “punto en el corazón“, que aún no tiene dirección. Ella no sabe a dónde ha llegado o dónde está, como una gota de semen en el vientre. En este caso, es el grupo el que juega el papel del vientre, y tiene que “formar” a la persona, darle una forma, y ejercer influencia. No debemos esperar a que ella actúe correctamente. Debemos ser cuidadosos si “alardea”, ya que el show debe ser el show del grupo.

Existen aquellos que llegan llenos de energía y comienzan a trabajar, para ellos es realmente un enfoque positivo, pero definitivamente no es en la dirección correcta ¿Y dónde pueden encontrarla? ¿A partir de sus acciones egoístas? La persona ni siquiera ha tenido la oportunidad de descubrir aún  la inclinación malvada y aún está en el nivel más bajo.

Entonces el grupo debe controlar gentilmente al nuevo estudiante con el fin de darle la forma correcta, la dirección correcta. Y cuando la persona siente que se le colocan “las riendas y la brida”, ella está obligada a aceptarlo ya que no tiene otra opción. El grupo debe controlarlos a todos.

Los amigos deben investigar la inclinación malvada y la falta de conexión. Anhelamos la conexión; clarificamos hasta qué grado nuestros parámetros cualitativos y cuantitativos son correctos; si se ajustan a nuestros requerimientos y nos satisfacen, hasta que descubrimos la forma del Creador en la conexión.

Pasamos por los niveles de Nefesh, Ruaj, Neshama, Jaya, y Yejida en cada uno de los 125 grados. En búsqueda de la conexión, descubrimos una deficiencia y atraemos la Luz que Reforma durante el estudio. Así el estudio tiene un propósito y yo me reviso a mí  mismo constantemente, no de acuerdo a cuánto entiendo o no, o cuán interesante es o no. Esto no tiene nada que ver con lo que hago, el estudio es un tiempo de sanación, un tiempo de clarificación, un tiempo de atraer la Luz de corrección. Todo esto de acuerdo con nuestra deficiencia, la cual descubrimos durante la preparación para la lección, la descubrimos durante las reuniones de amigos y en nuestras acciones colectivas y después llegamos a la lección con la demanda por la Luz que Reforma.

En esta demanda somos diferentes del resto del mundo. Las personas sienten que son justas; no exigen la Luz que Reforma; están satisfechas con lo que hacen, como todos aquellos que ni siquiera piensan en ello. Nosotros necesitamos evaluarnos a nosotros mismos constantemente de acuerdo a la deficiencia por la Luz y a la Luz misma.

Cuando yo llegué por primera vez con Rabash, tras un par de meses le pregunté: “¿Qué es lo principal al trabajar con el libro? ¿Dónde se describe la esencia de nuestro mundo durante la lección matinal?” Entonces él me mostró el ítem 17 en la “Introducción al TES“, donde dice: “Y entonces la persona que estudia está comprometida, antes del estudio, a reforzar su fe en el Creador y su Providencia en recompensa y castigo” ya que esto es importante. Nuestro único trabajo es preparar el deseo para cambiar a través del esfuerzo en el grupo. En general descubrimos que nosotros no podemos hacer eso y es sólo entonces que debemos realizar la corrección. Con este reconocimiento, llegamos al estudio una vez más.

Así que mientras estudiamos, nosotros descubrimos una deficiencia y por otra parte somos corregidos y sanados.

Entonces en correspondencia “la persona debe hacer grandes esfuerzos antes de comenzar a estudiar”. Y si mientras tanto no alcanzamos los resultados correctos, entonces debemos revisar si llegamos al estudio con la intención correcta. De otra manera estudiamos con el fin de adquirir conocimiento de un cierto libro en vez de atraer la Luz como se requiere de la Torá.

Entonces hay “sabiduría” y hay “Torá”. Y la persona que simplemente quiere saber qué está escrito en el libro, está tratando con la sabiduría, y la persona que busca la corrección y quiere cambiarse a sí misma trata con la Torá, con el verdadero método. Esta es toda la diferencia…

(92067 – De la preparación para la lección diaria de Cabalá del 4 de Noviembre del 2012)

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