Sintonizándonos bien con el otorgamiento

Si desde el principio yo “me esfuerzo” aunque sea de modo artificial ante mis amigos, si inclino mi cabeza ante el grupo al menos en el nivel material, entonces, con todo esto, yo me preparo a mí mismo para revelar la vergüenza por mis defectos egoístas y mantenerme firme en esta sensación. Podré soportarla y “asimilarla”, no me identifico con ella sino que estaré agradecido por ella.

La vergüenza me establece correctamente ante el Creador. Como si estuviera bien sintonizado, y debido a esto ella me permite captar la onda necesaria. Cuanto más grande sea mi vergüenza, tanto más me sintonizo con el estrecho rango de frecuencia que lleva hacia el Creador, hacia las cualidades que quiero adquirir. Y el cuadro no se desenfoca ante mí, sino que por el contrario se enfoca al máximo.
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De la 4º parte de la Lección diaria de Cabalá del 28 de Octubre del 2012,”Matan Torá” (La entrega de la Torá)

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