Un boleto hacia el mundo de los deseos

Pregunta: En el libro Shamati, en el artículo “Lo principal es desear sólo otorgar”, dice: “La fuerza de la fe es suficiente para que uno pueda trabajar en la forma de otorgar” ¿Qué es la fe?

Respuesta: No sabemos qué es la fe. Es una especie de fuerza que no existe en nuestro mundo. En nuestro mundo, en todas las ciencias naturales, en la física, química, biología y otras ciencias, nosotros descubrimos las fuerzas de la naturaleza inanimada, vegetativa, y animada que operan como fuerzas de atracción y rechazo.

En el mundo espiritual nosotros descubrimos repentinamente fuerzas que actúan en oposición a estas fuerzas. Supongamos que hay una fuerza natural del rechazo que vemos en este mundo, pero en la espiritualidad es lo opuesto, la fuerza de atracción mutua se forma entre estos objetos, como se nos dice: “El amor cubre todos los pecados”.

Nosotros comenzamos a descubrir esto hasta cierto punto en la física cuántica: si ponemos partículas elementales que están igualmente cargadas (electrones, por ejemplo) en el mismo lugar, éstas comenzarán a rechazarse unas a otras, no sólo porque tienen la misma carga, sino que además lo harán por razones cuántica (la fuerza de anti-simetría), ninguna de ellas quiere estar donde está la otra.

Entonces, ¿qué es la fuerza de otorgamiento? Se trata de una fuerza que se revela por encima de nuestra naturaleza en una forma que es opuesta a ella, como se nos dice: “Vi un mundo al revés”. Sólo podemos decir que el mundo espiritual opera de acuerdo a las intenciones y no a las acciones. No hay acciones allí, y sólo lo que ocurre en las intenciones se toma en cuenta, puesto que nuestros cuerpos no existen en el mundo espiritual, sino sólo los deseos y las intenciones.

Imagina que tus deseos funcionan. ¡Qué cosas tan terribles podrían suceder en el mundo! En una fracción de segundo, el mundo dejaría de existir, las personas se quemarían unas a otras.

Así que para no estar en un mundo así, todos nos encontramos en un mundo imaginario en el que podemos realizar acciones físicas tanto como se nos permita. Según la medida en que la persona pueda operar su deseo por el bien de otros, ella asciende por encima de su cuerpo y entra en el terreno espiritual donde actúa según su deseo y su intención.

De lo contrario, ¡¿cómo podría ser posible llevar a la persona a una realidad que está totalmente bajo el dominio de su deseo?! Después de todo, ella no tiene control sobre su propio deseo e intención.

Así que sólo en la medida en que la persona refrene sus deseos y trabaje correctamente con su deseo e intención, entra en el mundo espiritual, se le permite entrar. A esto se le llama “entrar en el palacio del Rey después de haber escalado la montaña”, y allí comienza a corregir el mundo, según la medida en la que ella pueda controlarse.

(92082 – De la 1° parte de la lección diaria de Cabalá del 4 de Noviembre del 2012, Shamati # 30)

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