Una plegaria por la corrección

El egoísmo nos presiona, manteniéndonos en su esclavitud, y sin dejarnos descansar. Cada momento continuamos haciendo cálculos egoístas en su favor sin que esto tenga fin ¿Cómo podemos escapar de su esclavitud? Mediante todos los medios para establecernos de forma más fuerte en esta demanda, que estamos en el grupo, estudiamos, y participamos en eventos, diseminación, talleres, reuniones de amigos, y comidas festivas sólo para obtener la fuerza de otorgamiento. Esto es llamado fe.

Una persona experimenta el sufrimiento de Job el cual es el símbolo del insoportable sufrimiento humano, revelando toda su naturaleza egoísta hasta el nivel más profundo y descubriendo que no puede hacer nada al respecto. No importa cuánto se revise, no encontrará un solo grano que traiga algo bueno. Esto es llamado el sufrimiento de Job que no puede ser superado y sanado de alguna manera porque en realidad es imposible encontrar alguna pista en nuestra naturaleza a partir de la cual pueda comenzar nuestra corrección. Es decir, no tenemos ningún poder por medio del cual sea posible llevar a cabo acciones de otorgamiento.

Pero está dicho que el Creador creó la inclinación malvada y la Torá como un medio para corregirla. Es decir, existe un remedio: la fuerza superior, la Luz que Reforma que viene a una persona bajo la condición de que él requiera la corrección. Todo lo que necesitamos es descubrir nuestra petición, y entonces la luz nos afectará.

Una petición es un deseo, la necesidad de ser corregido. No es sólo un deseo egoísta de disfrutar, sino lamentar que uno nació egoísta. Esto requiere de trabajo de preparación realizado de generación en generación, la influencia del entorno, de la Luz Circundante que llega a una persona incluso inconscientemente y sin su conocimiento.

Incluso sin estudiar Cabalá, una persona comienza a conocer su maldad. Como en nuestro estado actual de crisis, la humanidad está a punto de hacer esto con el fin de descubrir que todos somos egoístas, y no hay salida. Todo se dirige hacia esto, y sólo nos devoraremos el uno al otro ¿Y será el fin de la civilización en la tierra? ¿Qué vamos a hacer?

Existe un periodo de preparación general y personal en el cual la naturaleza malvada de una persona es ligeramente revelada. Él siente que no hay una salida, y necesita ser corregido. Y si el punto en el corazón despierta en él, comienza con su corrección. Pero aquellos en quienes el punto en el corazón no es despertado, ellos sienten el sufrimiento de Job, sin esperanza de cambiarse a sí mismos.

Cualquier acción que ahora nos parece altruista, cualquier caridad e impulso noble se volverán sin embargo egoístas al final. Al volverse más consciente, una persona comienza a entender que a través de todo, el egoísmo se manifiesta, actuando sólo por su beneficio. No importa cómo lucen las organizaciones y acciones de caridad, estas no traen ninguna corrección.

El mundo está construido de tal manera que si actuamos de acuerdo a la ley de corrección de la naturaleza con la ayuda de la Luz que Reforma, entonces lo corregimos. Y si no seguimos esta ley, todas nuestras mejores acciones se convierten en acciones dañinas. Y con esas mejores intenciones, causamos el mayor daño, sin traer ningún bien. Es por eso que Rabash escribe que cuando observa todo el sufrimiento que experimenta el mundo, no tiene nada para ayudar excepto rezar por su corrección.
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(De la primera parte de la Lección diaria de Cabalá 18 de noviembre del 2012, “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”)

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