Aprendiendo a manejar los hilos por nosotros mismos

Nosotros tenemos que entender que la partícula eterna del alma, existe en potencia dentro de cada uno de nosotros si nos unimos con los demás. Es una para todos y ha sido creada inicialmente como tal. Sin embargo, si nosotros no sentimos que existimos en un todo colectivo, esto significa que ninguno de nosotros tiene esta alma y que todo lo que tenemos es sólo nuestra naturaleza animal.

El alma también es llamada “Adam”, de la palabra hebrea “adame”, similar al Creador.

El deseo de recibir es totalmente opuesto al deseo de otorgar; éste desea recibir, no dar, pero al mismo tiempo, si se realiza a sí mismo en contra de su propia naturaleza, se hace similar al Creador. Su similitud yace en el centro de su acción, no de acuerdo a su naturaleza, sino a cómo se transformó. Este es su estado inverso, corregido y es llamado el alma o Adam.

También es llamado “Shejiná”. Esta es una palabra especial, de la palabra hebrea “Shojén”, es decir un lugar dónde morar, establecerse, residir. Es el lugar hacia el que la Luz desciende y al cuál llena.

Así, hay varios nombres para el alma, dependiendo de cuál de sus aspectos se esté discutiendo. Pero, en general, sin importar qué se esté discutiendo, este es el único asunto: esta alma colectiva, es la única que existe, además de la fuerza superior. Y nosotros somos su parte corrupta y no entendemos dónde estamos. Nosotros estamos en esta alma, pero en un estado roto, y por eso no podemos decir que la tenemos dentro de nosotros. Respectivamente, todo nuestro trabajo está dirigido hacia una meta: sólo corregirnos y descubrirnos a nosotros mismos en este estado reformado.

Hay muchas personas en el mundo cuyas partes en el alma colectiva han sido corregidas. Estas partes son llamadas “almas particulares”, y están ayudándonos.

Hay circulación de almas: cada instante, la persona pasa a través de ciertos estados, incluso si aún no ha entrado en el mundo espiritual, es decir que no ha encontrado su parte en el alma común y no se ha convertido en Adam en general, no se ha vinculado con la totalidad de este sistema, es decir, que todavía no es una parte activa de él.

Este es un enorme sistema egoísta que contiene todo el egoísmo del universo y que trabaja en el otorgamiento, en sintonía con la Fuerza Superior, con el Creador. Ellos se conectan, reciben unos de otros y otorgan a los demás, y entre ellos, ocurre un contacto completo, algo llamado adhesión. De un modo u otro, nosotros estamos en esta alma común en todo y siempre, aunque estemos moviéndonos hacia nuestra meta, ya sea voluntaria o involuntariamente; esa es la diferencia.

Las personas que viven en nuestro mundo sin ninguna comprensión de esto, se mueven de manera inconsciente y, aun así, lo hacen según el programa de la creación. No hay nada que pueda romper los confines de la ley de la creación colectiva. Este programa está oculto del hombre, él no entiende hacia dónde va  ni qué está haciendo en un momento determinado en el tiempo. De repente algo lo empuja, y actúa por instinto o aparentemente consciente. Ninguno de nosotros puede ver por medio de qué hilos está siendo jalado.

Por qué deseó de pronto actuar de esta manera, pensar de esta manera, o se metió repentinamente en este problema, nosotros no lo entendemos. Sólo después de haberse elevado por encima de nuestro estado de existencia y de habernos observado a nosotros mismos desde un costado, como una madre que cuida de su hijo, seremos capaces de trabajar en nosotros mismos, en nuestro egoísmo. Entonces, sentiremos cuando estamos siendo jalados por los hilos, y tal vez seamos capaces de tirar de ellos por nosotros mismos.

Este es nuestro desarrollo; yo llego a un estado en el que antes fui jalado, y ahora me jalaré por mi propia cuenta. Por ello, yo hago que la Luz me afecta en vez de la Luz venga a jugar conmigo. Este es un punto de inflexión crucial en el trabajo de la persona, en su transformación, cuando ella comienza a controlar su propio desarrollo.

Por esto, en esencia, es por lo que estamos esforzándonos: que se nos entregue  la fuerza de gobierno y gobernar con ella por nuestra cuenta. Cuando la Luz Circundante está en mis manos, yo puedo participar y hacer que me afecte como sea necesario. En ese caso, yo gobierno mi alma; soy iguala ella. Esta es la finalidad de nuestro desarrollo en el grupo. Porque esencialmente, el grupo representa para mí el alma, de una forma “material”. Si yo me conecto con los amigos, me conecto con el deseo colectivo, que, en realidad, es el alma.

(95247)
De la Convención en Novosibirsk del 12/7/12, Lección 2

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