Criando por medio de la Luz

Pregunta: Usted dijo que el alma es altruismo, es decir, una propiedad disponible para unas pocas personas. Cuando nos dedicamos a la corrección y a elevar el mundo con nosotros, ¿compartimos con el mundo el alma que hemos ganado o acrecentamos el alma del mundo con la Luz de corrección que desciende hasta nosotros?

Respuesta: Nosotros no creamos nada nuevo. Tenemos deseos bestiales muy pequeños y egoístas, y también tenemos la Luz con la que podemos manipularlos si llegamos a ser como ella. Atraemos la influencia de la Luz sobre nosotros mismos, y la Luz causa aún más grandes deseos egoístas en nuestros deseos egoístas, los cuales, corregimos cada vez.

Supongamos que el deseo de recibir es pequeño, como un punto, con una capacidad mínima igual a uno. La Luz, el atributo de otorgamiento existe en él.

La Luz entra en este deseo: La propiedad de otorgamiento le inyecta a este punto su deseo de otorgar, calidez, amor, compasión y ternura. Este punto crece, y emerge en él un deseo enorme. Y entonces el poder de Maljut es igual, digamos, a mil. ¿Por qué se le dio un poder de deseo de recibir tan enorme? Porque la Luz lo llenó de esa manera.

Decimos que hay Aviut (el grosor del deseo) en la Luz. ¿Qué significa eso? Yo te ofrecí una torta, te di algún caramelo, te entregué una almohada, y sugerí algo cálido para ti. Inyecté mi actitud en ti para que de este modo comiences a desear todo esto. Mi buena actitud hacia ti se convierte en un deseo, y entonces, si no obtienes esto de mí, comienzas a sufrir. Por lo tanto, yo cultivo un deseo en ti. Esto es lo que la Luz nos hace, similar a lo que hacemos con un niño malcriado. Por lo tanto, ésta nos construye durante el descenso de arriba hacia abajo.

Entonces, durante el ascenso de abajo hacia arriba, ella hace lo opuesto, pero casi lo mismo. Ésta afecta a nuestro egoísmo, irritándolo, como si lo aplastara. Bajo la influencia de la Luz, el ego se hincha y se vuelve cada vez más grande. Por lo tanto, nosotros crecemos.

Los componentes egoístas y altruistas crecen paralelamente, y en cada estado, en cada mundo, ellos son opuestos y tienen que complementarse entre sí hasta llegar al nivel del Infinito.

La Luz lo hace todo; ésta desarrolla cada vez más deseos negativos en nosotros. Cuando tú comienzas a estudiar, tienes deseos pequeños. Y mañana, empiezas a odiar a los demás, y luego algo más, etc. Y lo mismo ocurre con el Creador: Hoy temes decir algo contra Él, mañana lo odiarás, y pasado mañana, le gritarás. Llegará el momento, tú crecerás y te darás cuenta de que esto es así.

(95093 – De la Convención en Novosibirsk del 7 de Diciembre del 2012, Lección 2)

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