Dirigiendo la cuenta hacia el Creador

Escritos de Rabash, “Maoz Tzur Yeshuati” (La roca de mi salvación), artículo 13: … pero qué puede hacer la persona cuando quiere alabar (al Creador) y su corazón está sellado, y siente que ella está llena de deficiencias, y que no puede abrir la boca y expresar una canción de alabanza. El consejo es trabajar por encima de la razón, y decir que todo es “Jassadim oculto”, lo cual significa que debería decir que todo es Jesed, pero que está oculto de ella, porque ella no está capacitada para ver el bien y el deleite que el Creador ha preparado para Sus criaturas.

Pregunta: ¿Cómo puede uno alcanzar el estado de alabanza al Creador?

Respuesta: Supongamos que te sientes mal, que los problemas te persiguen, que tienes pensamientos desagradables, que los deseos insatisfechos están torturándote, y tú estás molesto y enojado con todos los que te rodean. Ahora tienes que elevarte al nivel de no existe nadie además de Él, y del Creador es bueno y benévolo. Tú haces eso construyendo el cálculo correspondiente, a través de muchos esfuerzos, de búsquedas incesantes, y gradualmente te elevas por encima de la razón.

Al mismo tiempo, es importante aclarar por qué lo estás haciendo: ¿Es porque estás confundido? ¿O es porque tienes una sensación desagradable? ¿Podría ser que es por temor al castigo? ¿O es porque quiere darle alegría Creador?

Con el tiempo tú ves que todo proviene de Él, que Él es bueno y benévolo puesto que te eleva del nivel anterior a un nivel superior.

Así es como avanzas: Tú le agradeces al Creador por lo que ha hecho, y por supuesto, de inmediato recibes nuevos problemas y descensos. Una y otra vez te elevas y desciendes, cada vez más rápidamente de lo que puedas calcular y organizar, con el fin de estabilizar tu actitud frente a lo que está pasando.

Sin embargo este proceso continúa. Primero tú eres operado por el temor, puesto que les temes a los diversos problemas y no quieres sentir la falta de placer. Pero gradualmente te equilibras con el Creador y comienzas a pensar un poco en el otorgamiento. Entonces Él inmediatamente te arroja por fuera de la pista y ahora tú intentas trabajar junto con Él. La próxima vez tú ya quieres que Él se sienta bien, y un momento después de eso, realmente eres manejado por el Creador, al querer justificarlo a Él, no porque quieras salvarte a ti mismo o a los demás del sufrimiento.

Así avanzas, al aferrarte cada vez con más fuerza a la intención de otorgar. Tú comprendes y evalúas constantemente la situación, pero la evaluación es siempre acorde con un criterio: “¿En qué medida puedo yo pensar en el Creador?”

(95188 – De la 3° parte de la lección diaria de Cabalá del 11 de diciembre del 2012, Escritos de Rabash)

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