El aceite para el fuego sagrado

Durante la época de Januca, es obvio que hoy el mundo requiere de cierto tipo de corrección que alguna vez se logró como resultado de la revuelta de los macabeos. Es una guerra espiritual en aras de encontrar “una tinaja de aceite para el fuego sagrado”. Esto significa que nos unimos y llegamos a la conexión mínima suficiente para combinar las chispas que están presentes en cada uno de nosotros, fusionarlas, y terminar siendo como una vela encendida, como una tinaja de aceite para el candelabro.

Entonces, una vela encenderá a las otras velas, elevándose así por encima de este mundo, lo cual es denotado por las ocho velas del candelabro de Januca. Esto es exactamente lo que se supone que debemos hacer en este momento. La festividad de Januca es un símbolo de la revuelta de los macabeos en contra de la mentalidad estrecha hacia el mundo, del enorme egoísmo y proteccionismo, del aislamiento y la separación que hay entre uno y otro. El mundo trata de vivir mediante la regla: “Cada hombre ve por sí mismo”, y las personas no saben qué más hacer porque este estatuto los lleva hacia la crisis.

No sabemos hacia dónde va este mundo. Nos sentimos como niños pequeños que están perdidos y no ven una salida. Hasta tiempos recientes, este mundo fue gobernado por el egoísmo que tomó una forma muy primitiva: dinero y poder. Las personas se consideraban a sí mismas grandes, fuertes, importantes, y poderosas.

Hoy, ellas han perdido el control en todo el mundo y no tienen idea de qué les sucederá mañana. Las antiguos conexiones están destruidas. El mundo no puede controlarse por medio del poder militar o por medios financieros. Las personas más influyentes de este mundo perdieron el control sobre los demás y se sienten bastante impotentes.

Bajo esas circunstancias, tenemos que expandir la diseminación de la Cabalá y hacerlo en la mayor extensión posible. Esta sabiduría fue transferida de una generación a otra y finalmente llegó a nosotros. Fue traída hasta nosotros desde la antigua Babilonia, que en esa época estaba experimentando precisamente las mismas condiciones en las que estamos ahora. Hoy, tenemos que hacer la misma corrección que hizo Abraham.

Sin embargo, Abraham sentó las bases para todas las creencias y religiones; eso era adecuado para su nivel de desarrollo en ese momento. Nuestra época requiere que usemos su poder a un nivel más alto para elevar al mundo entero hasta un grado espiritual. En ese momento, esta metodología le sirvió al propósito de hacer evolucionar al mundo, mientras que en este momento, tiene que corregirlo finalmente.
(95067)
De la Porción semanal de Torá del 12/4/12

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