El deseo es materia, la intención es una forma de vida

Investigación (Cleve Backster, experto norteamericano en detectores de mentiras): “Cleve Backster era un experto norteamericano en detectores de mentiras. En 1966, usando un detector de mentiras, accidentalmente descubrió que las plantas tienen un alto nivel de actividades emocionales similar al de los seres humanos. Después llevó a cabo una serie de estudios que asombraron al mundo”.

“Un día, Backster conectó un detector de mentiras a las hojas de una Dracaena, comúnmente conocida como “árbol dragón”. Quería ver cuánto le tomaría a las hojas reaccionar cuando regaba con agua las raíces de la planta. En teoría, la planta incrementaría su conductividad y decrecería su resistencia tras absorber el agua, y la curva registrada en una gráfica debería ser ascendente. Pero en realidad, la línea trazada tenía una forma descendente. Cuando un detector de mentiras se conecta a un cuerpo humano, la aguja registra diferentes curvas de acuerdo a los cambios en el humor de la persona. La reacción del árbol dragón fue igual a la ondulación de los cambios de humor de una persona. Parecía estar feliz cuando bebía agua”.

“Backster quería ver si la planta tendría alguna otra reacción. De acuerdo a la experiencia pasada, Backster sabía que una buena manera de provocar una reacción fuerte en una persona es amenazar a esa persona. Entonces Backster sumergió las hojas de la planta en café caliente. Ninguna reacción. Entonces pensó en algo más aterrador: quemar las hojas que estaban conectadas al detector de mentiras. Con este pensamiento, incluso antes de que regresara con un fósforo, una abrupta curva apareció en el gráfico. Cuando regresó con un fósforo, vio aparecer otro pico en la curva. Probablemente cuando la planta vio que estaba decidido a comenzar a quemarla, se atemorizó otra vez. Si mostraba duda o reservas acerca de quemar la planta, las reacciones registradas por el detector de mentiras no eran tan precisas. Y cuando solo fingía tomar la acción de quemar las hojas, la planta casi no tenía reacciones. La planta era incluso capaz de distinguir las verdaderas intenciones de las falsas. Backster casi salió corriendo a la calle para gritar, “¡Las plantas pueden pensar! ¡Las plantas pueden pensar!” Con este asombroso descubrimiento, su vida cambió para siempre.

“Más tarde, cuando Backster y sus colegas hicieron experimentos en todo el país con diferentes instrumentos y diferentes plantas, observaron resultados similares. Descubrieron que incluso si se retiraban las hojas de una planta y se cortaban en pedazos, las mismas reacciones se registraban cuando esos pedazos se colocaban cerca de los electrodos del detector. Cuando un perro o una persona poco amigable entraban repentinamente, la planta también reaccionaba.

Mi comentario: De acuerdo a la Cabalá, todo: lo inanimado, vegetativo, y animado constan del deseo de recibir placer, lo cual causa que los objetos vivan y se esfuercen por el placer, en la naturaleza inanimada que se esfuercen por mantener su estructura y las leyes de su naturaleza, en la naturaleza vegetativa y animada por sostenerse y reproducirse.

No hay duda de que para la existencia de cualquier objeto incluso piedras y metales, tienen que sentir la actitud del entorno hacia ellos, es decir, las intenciones de otros. Después de todo, la intención, una forma del deseo de disfrutar, el cual es la materia del universo, determina lo que sucede.
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