El regalo enorme de los sufrimientos de amor

Nuestro camino espiritual está dividido en dos partes.

La primera parte es bastante difícil dado que nosotros no vemos exactamente lo que estamos haciendo. Pero es esto precisamente lo que nos ayuda a renunciar a nuestro egoísmo. Si pudiéramos ver lo que estamos haciendo, entonces nuestro egoísmo participaría en este proceso y sólo crecería, y nunca seríamos capaces de separarnos de este. Entonces dado que sólo podemos ir hacia adelante con nuestros ojos cerrados, es decir, por medio de la separación de nuestro egoísmo, amputándolo gradualmente de nosotros y haciendo la transición hacia la conexión con los amigos al salir de nosotros mismos hacia la propiedad de otorgamiento, entonces por supuesto que es difícil para nosotros. 

Nuestro camino está basado en el hecho que atraemos la Luz superior, la cual nos influye y nos corrige. En otras palabras, yo soy incapaz de corregirme a mí mismo, no puedo elevarme por encima de mi egoísmo, no puedo hacer nada en absoluto con éste, pero puedo atraer la Luz superior hacia mí.

Por lo tanto, los esfuerzos en la sabiduría de la Cabalá son muy interesantes y difieren de los esfuerzos en nuestro mundo donde yo afecto directamente a un objeto, un área, o las propiedades que deseo cambiar: Aquí es diferente. Si quiero cambiar algo, entonces tengo que atraer la Luz hacia ese objeto, esa dimensión, o esas propiedades, para que la Luz las cambie. Así, estoy constantemente dirigiéndome sólo a la Luz para que ella cambie esas propiedades.

¿Cómo sabe la Luz en qué propiedades actuar?

Es muy simple. Si estoy avanzando hacia la propiedad del amor, del otorgamiento mutuo, hacia la propiedad de conexión con los amigos, si estoy tratando de unirme con ellos, entonces descubro que soy un egoísta enorme que quiere explotarlos, que quiere sólo una ganancia personal, y el que menos se preocupa por los demás. Cuando lo descubro y esto evoca un enorme sufrimiento en mí, entonces comienzo a pedirle a la Luz que me corrija. Al revelar mi egoísmo interno, comienzo a acudir a la Luz y a pedirle que me cambie.

Es decir, yo preparo un enorme deseo no corregido, lo revelo en mí, y siento lo desagradable que esto me resulta, cuán repulsivo, cuánto no quiero que exista en mí; es como un cáncer que quiero extirpar de mí, y entonces acudo a la Luz para que realice está cirugía en mí.

Entonces, tenemos una progresión muy clara en nuestro camino: Yo estoy moviéndome todo el tiempo hacia la conexión con los amigos, hacia el propósito de la creación, la propiedad de otorgamiento y amor. Estoy moviéndome siempre hacia la exaltación de esas propiedades, parámetros y definiciones por encima de mí mismo, a hacer que esos sean mis valores más elevados. Al final, revelo cuán opuesto soy a eso, en qué medida no lo quiero, cuán artificial es todo eso en mí, etc. Y entonces, debido a esta amargura, elevo un clamor hacia la Luz. 

Entonces hay un gran problema aquí: Las personas que no son capaces de darse cuenta de esto y que no son capaces de sufrir, no podrán pasar por este camino. Más aun, el sufrimiento es cualitativo. La persona lo siente durante la vida normal, incluso cuando todo está yendo realmente bien para ella. Este es el sufrimiento del amor, cuando me gustaría conectarme con los amigos, cuando sé que es necesario, pero veo que no puedo. Sólo de este tipo de sufrimiento se está hablando aquí, ¡De ningún otro!

No se trata de si conozco bien la materia o no, no es que sea alguien sabio o, digamos impaciente, ¡No! Lo único que necesito revelar es mi rechazo a la conexión con otros ¡Sólo esto! ¡Otorgamiento! Cuando me repele la conexión con otros, cuando de pronto comienzo a despreciarla, a no quererla, esta es precisamente la propiedad a la que necesito aferrarme y pedir su corrección. Este es todo el secreto de la Cabalá. No hay nada más. 

Por lo tanto, la primera parte de nuestro camino es una revelación del mal en nosotros  que se incrementa gradualmente, y después, en un solo momento se corrige. Es por eso que existen dos fases para nuestro avance. 

La primera fase es cuando en el transcurso de algunos años acumulamos un enorme, pesado, y largo sufrimiento.

Y después, en un solo momento se corrige, y abrimos nuestros ojos y vemos una imagen completamente nueva a nuestro alrededor. Resulta que toda la creación funciona en la propiedad de otorgamiento y amor: Todo el mundo piensa de esta manera, mientras que para mí en mis propiedades egoístas parecía que estaba construido con base en las propiedades de egoísmo, conquista, violencia, barbarie, etc.

Esto es similar a cómo, de forma ardua, un cohete se dirige hacia su órbita en el espacio exterior, pero más adelante, cuando está en órbita, sin peso, se establece una calma repentina: Todo está en calma, la maquinaria deja de funcionar, y estás en el espacio. 

(94372 – De una lección virtual del 18 de Noviembre del 2012)

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