Exilio y Lo Lishmá

Pregunta: ¿Cuál es la diferencia entre el exilio y el estado de Lo Lishmá?

Respuesta: La persona siente que está en el exilio después de haber estado en un nivel elevado, y así ella puede entender que ahora ha descendido al exilio. El exilio es un descenso, después que la persona ha entendido algo, sentido algo, que ha estado en contacto con el Creador, ahora ella siente que está separada de todo esto, al menos hasta cierto punto.

Los niveles de los patriarcas: Abraham, Isaac, y Jacob, acerca de quienes nos habla la Torá, son los niveles de comprensión, alcance, sensación de otorgamiento, los atributos del Creador, Su revelación. Mientras que, el descenso al exilio de Egipto, ya es el endurecimiento del corazón, el cual siente la persona después de que ha alcanzado un estado llamado los “patriarcas” (el estado inicial).

Mientras Lo Lishmá es el nivel inicial de la persona que estudia y trata de elevarse por encima de todos los estados que siente, ella todavía está en sus intenciones egoístas. Sueña con alcanzar el otorgamiento, siente el valor de este atributo y quiere desprenderse de sí misma. Pero ella también quiere este desapego de sí misma, al sentir cuán bueno será. Esta sensación de anhelo por el otorgamiento, que aun así actúa por su propio bien, se llama Lo Lishmá.

Sin embargo, esta ocurre a condición de que ella valore el otorgamiento no debido al hecho de que éste le ayuda a distanciarse de los problemas corporales o con la esperanza de recibir alguna recompensa espiritual o logro. Ella quiere estar en otorgamiento porque así es como funciona la Luz en ella. La persona ni siquiera sabe qué significa estar en otorgamiento. Pero los nuevos atributos que nacen en ella y tales vasijas e inclinaciones se estabilizan, lo cual la obliga a valorar el otorgamiento. Ella ni siquiera sabe de dónde viene esto, pero es el resultado de la influencia de la Luz que Reforma.

Entonces, esta inclinación se vuelve cada vez más consciente y la persona comienza a aferrarse a ésta por sí misma. Finalmente alcanza un estado en el que sólo quiere otorgar, cortándose ella misma de todos los intereses personales.

Con el fin de hacer eso, la persona debe pasar muchas veces por el endurecimiento del corazón y encontrar muchos obstáculos. Se le muestra que hay cosas en la vida que ella quiere y de la cuales no puede desprenderse; hasta qué punto todavía se preocupa por ellas y no puede ascender por encima de su amor egoísta por algunas personas o pasiones por diferentes fenómenos. Al mismo tiempo, ve hasta qué punto no puede ascender por encima de su odio hacia alguien o algo.

La Luz le ayuda a aclarar esto, y, finalmente, debido al mucho trabajo y oración, la persona trata de ascender por encima de todo eso y por poco alcanza el otorgamiento. Entonces la Luz superior completa este nivel para ella, como está escrito: “He trabajado y he hallado”.

Lo principal es acelerar el avance por medio de la intensidad de trabajo en el grupo. Todo depende del entorno.

(94142 – De la 1° parte de la lección diaria de Cabalá 127 de noviembre del 2012, “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”)

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