Hijos de diferentes naciones, un mundo, un alma

Dr.Michael LaitmanPregunta: Todos somos representantes de diferentes países y de diferentes culturas ¿Cuál es la relación entre nuestro trabajo interno, y la cultura y los hábitos de todos?

Respuesta: Estoy familiarizado con muchos estudiantes en el mundo y no veo ninguna diferencia entre ellos. Sus componentes mentales, su base psicológica y educativa no importan. Estudiantes de Inglaterra, Turquía, Sudamérica, y Alemania aparentan ser personas muy diferentes, pero, cuando comenzamos a estudiar Cabalá, existe sólo una mayor o menor sensibilidad externa.

De pronto, yo veo a los alemanes llorar en la convención en Alemania. Eso no es propio de ellos en la vida diaria; todo cambia.

No nos entendemos entre nosotros en nuestra mentalidad normal, pero cuando comenzamos a involucrarnos en la conexión, en la Cabalá, todo esto desaparece completamente. Después de todo, no estamos involucrados con el ego terrenal, sino que nos elevamos y construimos la propiedad de otorgamiento por encima de este.

Por supuesto, la expresión externa de las sensaciones se manifiesta en cada uno de forma diferente. Uno llora y el otro muestra sus emociones de una forma más expresiva. Pero después todo esto se nivela, porque esa superestructura espiritual que creamos en nosotros mismos es la misma para todos.

Sin embargo, las personas siguen siendo diferentes, y cada una construye la propiedad de otorgamiento por encima de su egoísmo individual, pero no veo que la mentalidad, la educación, la formación, o profesión importen mucho aquí. Todo se borra. Al comenzar a corregirse, las personas se vuelven similares, pero no externamente: Cada una retiene su propio carácter individual, pero su esencia terrenal desaparece; todos nos sentimos de forma igual; representamos lo que experimentamos.

Supongan que varias personas se han reunido ahora en un congreso, pero todas experimentan el mismo fenómeno interno.

Entonces, no piensen en esto. Todo será borrado sin dejar rastro. Nosotros necesitamos sentir gradualmente que nos elevamos al siguiente nivel, a la próxima dimensión, al próximo universo adyacente a nuestro universo, llamado el mundo de Assiya. Ahí, continuaremos existiendo sólo como fuerzas que son proyectadas en nuestra consciencia presente, el mundo corporal, como un haz de luz proyectado sobre una pantalla que traza en ésta un mundo inexistente.
(96605)
De la Convención en Novosibirsk del 12/9/12, Lección 6

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