La impasible y sistemática visión del antisemitismo

Lo que sea que le pase a la humanidad, es el resultado de la colisión entre dos fuerzas: la fuerza de otorgamiento y la fuerza de recepción. No hay nada además de estas dos fuerzas. Así que es inútil luchar directamente contra el antisemitismo, puesto que está claro que es un fenómeno natural. Se deriva de la ruptura de las vasijas, como resultado de lo cual, las chispas de otorgamiento penetraron en los deseos de recibir y ahora están opuestas unas a otras, y por lo ello este odio tiene que existir.

Esto se reveló incluso antes de la ruptura de las vasijas, pero no hasta tal punto. La historia y el sistema de fuerzas superiores nos muestran esto en la confrontación entre Jacob y Esaú, en la confrontación entre Balaam y Balac y la nación de Israel. Es evidente que este fenómeno está por encima de la naturaleza, es decir que su raíz precede a la creación misma.

Hay dos fuerzas: el Creador y una criatura “algo a partir de algo”, y “algo a partir de la nada”. La fuerza “algo de algo” ya se ha despertado en algunas personas, una chispa del Creador, y por ello son odiados por otras personas (las vasijas / deseos) en los cuales no existe tal fuerza.

No hay nada por qué criticarlos o justificarlos, éste es simplemente un fenómeno natural que debemos aceptar, como lo hacemos con un atardecer. Así que no hay solución lógica para esto; hay muchas organizaciones judías que luchan contra el antisemitismo, pero esto no ayuda. Después de todo, ¿cómo es posible luchar contra un fenómeno natural? Fue creado antes que nosotros, del contraste entre dos fuerzas y viene de lo Alto, extendiéndose de esta manera en el mundo.

Mientras el grupo que porta las chispas de otorgamiento no los llene, será odiado por todos los demás. Esto se debe a que es como una espina entre todos los demás, ajeno y extraño. Si la nación israelí quiere parecerse externamente a las otras naciones, nada la ayudará. Esta chispa interior, el Reshimo (gen espiritual), no desaparece, de esta manera siempre puede ser identificada dentro de aquellos que la tienen.

Cuando ellos fueron al exilio, a vivir en otros países, por lo general los judíos trataron de parecerse a los que los rodeaban, pero debía haber sido todo lo contrario. Ellos no logran nada tratando de parecerse a los demás. Por el contrario, con esto encienden un odio aún mayor hacia ellos. El odio desaparecerá sólo si se corrigen a sí mismos al alcanzar el estado que Baal HaSulam llama “comunismo altruista”, lo cual significa el logro de una forma corregida de la sociedad. Así ellos servirán como modelo para todas las demás naciones quienes, mientras tanto, se hunden más profundamente en la crisis general global para la cual no existe solución.

Esta es la misión de los que llevan las chispas de otorgamiento. No sólo quienes pertenecen claramente a la nación judía de nacimiento. Como resultado de la integración de los deseos durante la ruptura, las chispas de otorgamiento penetraron en todos, pero en algunas personas éstas se manifiestan más abiertamente y en otras menos. Con el tiempo, estas chispas se despertarán y se descubrirán en todos, puesto que toda la humanidad tiene que alcanzar la corrección, sin importar la raza o el color: negro, blanco, rojo o amarillo.

Cualquier persona en la que la chispa esté encendida se atrae a la revelación de la meta de la creación, lo cual significa estar en contacto con el Creador. Es en esta conexión que se revela el secreto de la vida y de la creación. Si seguimos el llamado de esta chispa y establecemos la conexión entre nosotros con el fin de ser una totalidad, entonces esto se expresa en el mundo en forma de comunismo altruista, dado que cada uno tiene un nivel de vida que es igual al de los demás y todos están conectados.

A nivel corporal, la gente sólo tendrá que preocuparse por las necesidades básicas, y nosotros dirigiremos todas nuestras otras fuerzas hacia la conexión y el ascenso espiritual. Por lo tanto seremos capaces de mostrarles a todos los demás que la solución para la crisis está en la igualdad.

La igualdad no está en ser como todas las demás naciones en su forma actual, puesto que las chispas de otorgamiento están tratando de adaptarse a las necesidades de los deseos egoístas en los que han caído. Por el contrario, nosotros tenemos que corregirnos a nosotros mismos antes que todas las naciones, y entonces atraerlas a todas hacia el nivel espiritual.

Solo de esta forma seremos capaces de corregir todo el odio que divide a nuestras vasijas. Necesitamos una perspectiva sistemática de este problema y no una emocional. Se trata de un asunto muy importante, ya que aquí, en este mundo, no podemos ver la revelación completa de la ruptura y entender qué hay que hacer para corregir las piezas.

Es una pérdida de tiempo y energía sin sentido. Tenemos que entender que la elección está en nuestras manos, y que la corrección depende de nosotros, de todos aquellos en los que se iluminaron las chispas de otorgamiento. Todos los demás, quienes pertenecen a las naciones del mundo, no tienen la culpa de que la fuerza de la ruptura hable por ellos. Sólo nosotros somos la razón de la crisis general, puesto no nos damos prisa para llevar a cabo la corrección. Esperemos que seamos capaces de corregir todo esto rápidamente.

(94139 – De la preparación para la lección diaria de Cabalá del 27 de noviembre del 2012)

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