La llama del amor

Rabash, “Carta 24”: En cuanto a su primera pregunta acerca de tener que permanecer en guardia y evocar el amor en los corazones de los amigos, lo cual encuentras impropio, yo en realidad veo que esto es necesario para ti. Ya sabes lo que dijo Baal HaSulam, que a partir del comportamiento entre el hombre y el hombre uno aprende el comportamiento entre el hombre y el Creador.

Esto es así porque la Luz superior está en reposo absoluto, y es necesario evocar siempre el amor, “Hasta que el amor de nuestra boda complazca…”

Y siempre debes estar de guardia todo el día y toda la noche, cuando sientas un estado de día o un estado de noche.

Nosotros le decimos al Creador, “Tuyo es el día, y Tuya también es la noche”. Así, tanto la noche, como la oscuridad de la noche, también provienen del Creador en favor del hombre, como está escrito: “Un día le cuenta al otro, y la noche a la noche le expresa el conocimiento”. (Véase el Comentario Sulam, parte 1, punto 103).

De ello se desprende que debes evocar el corazón de los amigos hasta que la llama se eleve por sí misma, como nuestros sabios dijeron al respecto: “Cuando tú enciendas las velas”. Por eso, serás recompensado con el despertar del amor del Creador sobre nosotros”.

Aquí hay varias condiciones involucradas. En primer lugar nosotros debemos “estar en guardia para despertar el amor en el corazón de los amigos”. Tenemos que hacer eso todo el tiempo, es decir, a pesar de mi condición: “todo el día y toda la noche”, lo cual significa, cuando me sienta bien y eufórico y además cuando me sienta mal y esté en la oscuridad.

A pesar de todo, yo tengo que evocar el amor en cada uno de mis amigos, en cualquier estado, “hasta que la llama se eleva por sí misma”. Esto significa que tengo que hacer todo lo posible por llegar a ser el combustible para la llama eterna. Si hago eso, entonces soy recompensado para evocar el amor por el Creador, o el amor del Creador por nosotros.

Vemos, pues, que esta condición es absolutamente crucial, como un mandamiento que está por encima de tiempo, lugar y estado, que es una obligación absoluta. En consecuencia, tenemos que pensar en lo que haremos a continuación, si no podemos avanzar hacia la meta sin esta condición. No debemos confundirnos pensando que es cualquier otra cosa, excepto el alcance del Creador, la equivalencia de forma con Él, puesto que Su actitud hacia nosotros es amor o deseo de otorgar, lo cual es la expresión de este amor.

Por lo tanto, debemos aferrarse siempre a esta meta: Por la mañana, la persona debe planificar todos sus pensamientos y acciones y por la noche, debe calcular qué ha hecho. Y así, día tras día, durante todo el día. Debemos apuntar todo hacia un solo requisito: tratar de evocar mucho amor, o por lo menos un despertar, la importancia de la meta, lo cual es el mismo componente que el amor, hasta que la llama se eleve por sí misma. Esto significa que nuestro despertar desde abajo debe ser tan fuerte que convoque un despertar desde Arriba, y la fusión de estos dos despertares, de abajo y de Arriba, creará una gran llama.

Esto no es sólo lenguaje figurado. Quien anhela seriamente la meta, debe aceptar esto en serio. Estas condiciones son leyes eternas.

(95759 – De la preparación para la lección diaria de Cabalá del 18 de diciembre del 2012)

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