La necesidad de formar conexiones

En la vida estamos acompañados de dos deseos opuestos: el deseo de formar nuevas relaciones y el deseo de liberarnos de las conexiones. Sólo a través de las otras personas y de las relaciones cercanas con ellas, la persona se revela y revela el mundo exterior. Es por esto que es tan importante el entorno.

El contacto temprano con los otros en la vida, es digerido por el niño y más tarde forma su mundo interno. Estos contactos llegan a ser nuestra base, el estándar de las interacciones humanas. Cada relación nueva que más tarde surge en nuestro camino de vida, se construye y evalúa con base en este estándar.

Conclusión: Si no percibimos nuestros alrededores, tampoco nos percibiremos a nosotros mismos. Percibirse a sí mismo y percibir el entorno de uno son la misma cosa. La naturaleza o la evolución constantemente nos empujan hacia esto. La conexión crece y alcanza un cambio cualitativo, la transición de un desarrollo lineal, egoísta, individual hacia un nivel integral y global.

Mientras tanto, nos encontramos conectados en una red de conexiones de todos y con todos. Además, revelamos que toda la naturaleza, cada pequeño elemento de esta, se conecta por medio de todo tipo de conexiones con todos los elementos, según la medida de formación infinita y completa llamada Creación.

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