La vida es un flujo interminable de conexiones

Baal HaSulam, “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”, ítem 54: Cuando el Creador ve que uno ha completado la propia medida de esfuerzo y que ha terminado todo lo que tenía que hacer en el fortalecimiento de su elección en la fe en el Creador, el Creador le ayuda a él. Entonces, uno alcanza la Providencia abierta, es decir, la revelación del rostro.

Aquí es donde entra el trabajo en el grupo, todas las obligaciones de la persona, de acuerdo con la designación de su alma y de su generación, que pueden ser muy diferente de una generación a otra y de una persona a otra. Nadie sabe con certeza cuál es la medida obligatoria de esfuerzo de uno, puesto que es muy personal, porque cada uno se deriva de la raíz espiritual de su alma. Incluso cuando nos corregimos y nos conectamos, aun así estamos en diferentes estados, aunque estemos conectados en una gran vasija.

Cada vez que nuevas personas se unen a nosotros, inmediatamente nos conectamos con ellas en un sistema, y consecuentemente se producen cambios en nosotros. Un cambio en la persona nunca se deriva de ella misma. Si viviera sola en el mundo ella nunca cambiaría.

Todos nuestros cambios son el resultado de los movimientos perpetuos hacia la conexión en la vasija general. Estos influyen en todos de manera personal, despertándose cada vez un nuevo entorno en la actitud hacia la persona con la que tiene que conectarse: ya sea por el camino de los sufrimientos o por el camino de la Torá. Así funcionan todos a lo largo de toda su vida.

La mayoría de la gente pasa por estas conexiones inconscientemente, sin preparación, sin entender lo que están haciendo y para que están viviendo. Esta es la forma en que renacen de una generación a otra y su corrección total se hace de manera inconsciente. Acerca de esto se nos dice “vayan a ganarse la vida unos de otros”. Cada uno influye en todos los demás y como resultado todos cambian de acuerdo con las Reshimot (registros de información) en el deseo general roto.

Así que ninguno cambia por sí mismo. Todos los cambios se derivan del hecho de que la persona forma conexiones diferentes con otros en cualquier momento dado. Es así como existe y funciona este sistema general.

O bien ocurre en un nivel inconsciente, o en personas que ya estén en el nivel de preparación, es decir que quieran avanzar hacia las acciones conscientes. Mientras tanto, sin embargo, ellas sólo hacen esfuerzos, como preparación. Ellas trabajan en éste para ser dignas de su avance y para participar activamente en él, y así avanzar.

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De la 1ª parte de la lección diaria de Cabalá del 12/3/12, “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”

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