No menosprecies al amigo

Pregunta: ¿Por qué mientras más le das a una persona lo que se supone que él pase a alguien más, se lo queda para sí mismo y no desea dárselo a un tercero? Supongamos que una persona me pidió ayuda. Para mí, no es gran cosa, y no recibo ningún beneficio material de ello. Le doy una mano porque siento que me estoy elevando espiritualmente. Pero quiero que la persona sea mejor.

Respuesta: No entiendo por qué demandarías esto. Nosotros no lo hacemos. Debemos pensar que cuando ayudamos a una persona, estamos dirigiéndonos a la fuerza superior. Nos volvemos similares a ella, es decir que cuando otorgo a otro, obtengo una oportunidad de ser como el Creador, hasta el punto en el que llego a un estado en el que comienzo a sentir que he alcanzado el primer grado de similitud con Él.

Para lograr eso, tengo que aplicar ciertos esfuerzos y realizar ciertas acciones. Estas se acumulan ya que este es un proceso acumulativo. Y mientras lo hago, comienzo a sentir contrastes: quiero, al mismo tiempo no quiero incrementando todo tipo de dudas, crítica, etc. Pero si me muevo hacia adelante de la forma correcta y entiendo que todo esto es para mejorar la calidad de mis esfuerzos para ayudar, para ir hacia el otorgamiento, entonces no exijo nada.

¿Para qué? Si para mí, esta es ya justo la realización de mi deseo. La recompensa es la revelación del Creador, revelarme a mí mismo en un peldaño más elevado. En ese caso, tengo que agradecer a la persona que me da una oportunidad de actuar de esta manera.

Cultivamos esto en el grupo porque de este puedo obtener la fuerza para operar de manera que pueda obtener la respuesta correcta. Incluso si más tarde comienzo a odiar a esta persona o pensar en él de forma crítica, también es bueno. Hoy me siento de esta manera con respecto a él, mañana, él se siente de esta manera con respecto a mí, etc. Es decir, estamos siendo “cocinados” en las mismas emociones: dar-recibir, recibir-dar.

Pero no debemos ser demandantes ¿Por qué? Él te hizo un favor al ser un objeto gracias al cual te volviste más similar al Creador, tu próximo grado. La única demanda de los amigos es que ellos sigan el código del grupo: llegar, estudiar, limpiar las instalaciones, y hacer diseminación. Ese es otro asunto.

Y con respecto a lo demás, trátalo no cómo una persona que se supone que haga lo que todos decidimos con el fin de soportar nuestra organización, sino como un alma con la que me estoy conectando con el fin de revelar la cualidad mutua de otorgamiento y recepción, con el fin de descubrir el mundo superior. No puedo menospreciar al amigo. Tenemos que entender que todo lo que el Creador nos está mostrando en los amigos, es lo que vemos de Él.
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(De la Convención de Novosibirsk 7 de diciembre del 2012, Lección 1)

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