Parados con un pie en el siguiente nivel

Rabash, “El amor a sí mismos y el amor del Creador”: Existe el amor por sí mismo y el amor del Creador. Y existe la fase de transición, que es el amor por los demás, y por medio del amor a los demás uno llega al amor del Creador. Es por esto que Rabí Akiva dijo: “Ama a tu prójimo como a ti mismo, esta es la gran regla de la Torá“. Y como le dijo Hillel al converso que le pidió, “enséñame toda la Torá mientras estoy parado en un  solo pie”. Y él le dijo, “No le hagas a tu amigo lo que es odioso para ti. El resto es comentario”. Dado que por el amor a los demás uno llega al amor del Creador, y entonces toda la Torá y toda la sabiduría están en el corazón de la persona.

Es muy difícil que la persona acepte internamente que el camino del Creador pasa a través del amor a los demás y que sea verdad que es el mismo amor pero en dos vasijas diferentes.

Los demás no existen, sólo a nosotros nos parece que existen, para que podamos tener la oportunidad de ejecutar acciones con el fin de expandir nuestra vasija. Más tarde, será revelado que no existe nada además de la persona y el Creador.

Ella corrigió, arregló y conectó consigo misma los deseos que antes pensaba que eran de los demás, de todo el enorme mundo que la rodea. Primero, ella encontró cada vez más conexiones en este mundo. Ella ha visto que está cada vez más conectada y eventualmente, entiende que todo es su vasija y en consecuencia, ella se conecta con el Creador.

Entonces, “del amor por los demás al amor del Creador” no es ya un lindo lema sino el llenado del deseo, el cual es el único lugar donde la persona puede revelar su mundo superior.

Este camino es un resultado de la “ruptura de las vasijas” que ocurrió especialmente para permitirnos acrecentar nuestra sensación y al mismo tiempo, ser independientes y leales al Creador para siempre.

“Ama a tu prójimo como a ti mismo” es la gran regla de la Torá, que incluye todo el deseo general, en el cual toda la Luz se revela. Nosotros podemos estudiar esto “en un solo pie” (en resumen), lo cual significa que con una sola acción, podemos adquirir todo el alcance. Nosotros descubrimos que detrás de lo que nos parece como los demás, allí está toda la realidad.

El único problema es percibirlo internamente. Este es todo nuestro trabajo y aquí nosotros necesitamos la garantía mutua, ya que podremos oír de esto por muchos años antes que comencemos incluso a acercarnos. Entonces, se necesitan unos pocos años más para que nos decidamos a implementarlo. Por lo tanto,  pasarán muchos años y solo la garantía mutua, la responsabilidad mutua, la presión, la envidia, la codicia y el uso que haga la persona de todos los medios, podrá ayudarla a comenzar a estar comprometida y a internalizar este principio tan profundamente dentro de su corazón como sea posible. 

Nosotros tenemos que medir cuán profundamente entra en nosotros y nos lleva a la aceptación interna y de acuerdo a eso, valorar nuestro avance.

(94519 – De la preparación para la lección diaria de Cabalá del 2 de Diciembre del 2012)

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