Una brújula en el camino espiritual

El Libro del Zóhar, capítulo “Naso”, Nº 93: Cuando el árbol de bien y del mal gobierna, lo cual es la pureza de los días de la semana y la impureza de los días de semana, entonces estos sabios, que son comparados con los Sabbat y las festividades, no tienen nada además de los días de la semana dados a ellos. Así como en Shabbat, no existe nada además de lo que ha sido corregido con su ayuda en los días de la semana.

Un hombre por sí mismo, en su base, es sólo un punto. Él recibe todo su “cuerpo” / deseo del entorno por medio de la Luz que Reforma. Y este “cuerpo” es llenado con la Luz, el Creador que se revela en éste.

Por eso los cabalistas escriben cómo, a través de los deseos / vasijas / Kelim recibidos del entorno, la persona revela cada vez al Creador. Todo lo que está escrito en el Zóhar son los niveles de revelación del Creador en los deseos que obtenemos del entorno.

El Creador se revela en el interior de los deseos, en el entorno, en el lugar mismo. El Zóhar describe los grados de esta revelación, tanto desde el lado malo como desde el lado bueno, a través de conceptos opuestos, porque es imposible probar algo y sentir su sabor si no es salado, dulce, etc.

Es por eso que El Zóhar nos lleva a través de diferentes experiencias. Pero nosotros no sabemos nada, no revelamos nada, excepto al Creador. El concepto de entorno y los detalles específicos de la percepción desaparecen, y todo esto se conecta cada vez más en un todo en “no existe nadie además de Él”. Al final, descubrimos un deseo / vasija, y dentro de ésta, al Creador. Y nada más.

Por eso, si la persona anhela la grandeza del Creador, tener sólo eso ante él, esto la dirige correctamente.

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De la 2° parte de la lección diaria de Cabalá del 12/20/12, El Zóhar

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