Devoción a la naturaleza opuesta

thumbs_laitman_527_03La devoción nos es requerida en todo el camino; se requiere de nosotros que nos anulemos, que “asumamos la carga del Cielo” lo cual significa devoción.

Vemos cualidades similares en los animales: si algo malo sucede a su amo o si su amo tiene un problema, un perro lo siente y es muy delicado con su amo ¿es esa la misma devoción de la que hablamos aquí, o no?

¿Cuál es la diferencia entre la devoción en los niveles de la naturaleza inanimada, vegetativa, y animada y el nivel del “hablante”? El esclavo se acostumbra a su propietario, siente su dependencia de él, y siente devoción hacia él, justo como un perro ¿en qué manera es diferente de un sirviente del Creador?

Ser esclavo del Creador es devoción a una naturaleza que es opuesta a la naturaleza de una persona. Estoy en un estado de sumisión y auto-anulación entre dos puntos opuestos que se han dividido. Dentro de mí existe mi deseo de recibir y en este, siento mi ego, diferentes afirmaciones, problemas y decepciones. Siento todo eso y no lo nulifico, vive dentro de mí, pero por encima de todo eso, gradualmente adquiero el reconocimiento y el entendimiento, devoción espiritual opuesta a mi propiedad egoísta.

La brecha entre esas dos formas de naturaleza que están dentro de mí es clara, la entiendo, y es familiar. Mi devoción se eleva por encima de mi razón, y mientras más grande es el deseo, más alto me elevo por encima de él. De forma opuesta, la brecha, la tensión, y la distancia entre la naturaleza egoísta y la naturaleza altruista, entre la intención de en aras de recibir y la intención en aras de otorgar, por mí mismo o por el Creador, la brecha entre esos dos polos se hace cada vez más grande.

Se dice: “Aquel que es más grande que su amigo, su deseo es incluso más grande” y “una persona no pude cumplir una Mitzvá a menos que haya fallado en observarla antes”. Significa que siento una mayor profundidad de nuestro ego, de la inclinación malvada, de la serpiente, y sólo a partir de ahí podemos elevarnos a un nivel más alto de desinterés y completa devoción.

Esos dos puntos no se anulan el uno al otro. En su lugar llenamos la distancia entre ellos con reconocimiento, entendimiento y nuestro amor que se eleva por encima del odio: “el amor cubrirá todas las transgresiones”. Esta es la diferencia entre nuestra devoción espiritual y la devoción religiosa.

La religión requiere que una persona la siga con sus ojos cerrados, y mientras menos entiende, más devoto es un creyente. Hace lo que se le dice, sin tratar de entender. Mientras menos dudas tiene, mientras más seguro avanza con la bandera en sus manos y el aspecto fanático en su rostro, es considerado más respetable.

En la sabiduría de la Cabalá, sin embargo, son las dudas, la confusión, los diferentes problemas y las clarificaciones internas lo que genera grandes discernimientos, pensamientos, e ideas internas. Todas son opuestas al Creador y al trabajo en aras de otorgar, pero por encima de ellos, una persona construye su devoción, ya que gracias a ellos pude entender y sentir.

Basado en eso, construye el entendimiento y la sensación, percibe el mundo de un extremo a otro en las dos formas, en todas las posibles sensaciones y entendimientos. Él no tiene una perspectiva estrecha y no avanza con sus ojos cerrados, sino que reconoce plenamente el ego, y así construye su actitud hacia el atributo de otorgamiento mediante entender la propiedad del Creador.

Él eleva el atributo de otorgamiento por encima del atributo de recepción, independiente y conscientemente, él está de acuerdo en rendirse a sí mismo para servir y amar. Esto se vuelve su Creador.
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De la preparación para la Lección diaria de Cabalá 22/1/13

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