El comienzo de todos los comienzos

thumbs_Laitman_165El contenido de los libros cabalísticos puede dividirse en dos partes.

Una de ellas describe nuestro trabajo en las sensaciones que hay entre nosotros y explica cómo llegar a través de ello al Creador quien no está en algún lugar a un costado sino entre nosotros.

Por otra parte, se nos han dado textos cabalísticos precisos, como La introducción a la ciencia de la Cabalá, el Estudio de las Diez Sefirot, y El Libro del Zóhar, los cuales son absolutamente incomprensibles para nosotros. Esos libros hablan del grado al cual debemos ascender y las acciones que debemos llevar a cabo, entonces después de habernos unido y recibido la propiedad de otorgamiento, comenzamos a sentir el mundo superior en esta propiedad.

Es por eso que, basados en los artículos y el consejo de Baal HaSulam y Rabash, nosotros debemos llevar a cabo acciones de unidad entre nosotros y mientras leemos los textos acerca de los mundos espirituales atraemos la Luz superior hacia nosotros.

En otras palabras, una parte de las fuentes primarias es educativa, y forma nuestras conexiones correctas hasta el punto que dentro de ellas sentimos la cualidad de otorgamiento, al Creador.

La segunda parte está dedicada a perseguir la meta de unidad entre nosotros, durante los estudios, según el grado en que la Luz superior, las fuerzas superiores, los grados, los mundos y las Luces se revelen entre nosotros.

Debemos esforzarnos hacia ello como un niño que anhela convertirse en un adulto y que es dirigido por su naturaleza egoísta. Ésta continúa ejerciendo presión sobre él, enseñándole cómo crecer, y él se ocupa de esto sin descanso. Por lo tanto, en nuestro crecimiento espiritual, debemos tratar de ser como niños, y con la misma energía, igual de fuerte, jugar todo el tiempo al siguiente nivel, a volvernos adultos, a explorar este mundo de adultos y sus relaciones adultas.

Para hacer esto, por una parte, necesitamos anularnos ante los amigos, y por otra parte, estar por encima de ellos, trabajar en la unidad dentro del grupo, buscar cada oportunidad para añadir algo a este, profundizarlo, ampliarlo, y concentrarlo de manera que se reúna y brille una gran chispa entre nosotros. No debemos temer los “roces” de unos contra otros como nueces en un saco porque esta fricción también produce chispas. Si sabemos por qué hacemos esto, tendremos éxito.

Más importante aún, tenemos que estar constantemente conscientes de la necesidad de unirnos y adherirnos al Creador y no temer nada. Tan pronto como el grupo o los individuos olvidan por qué están aquí, inmediatamente se convierten de un grupo cabalista a un “montón de bufones”.

Como está dicho en los Salmos: “Bendito es el hombre que no camina en el consejo del malvado o permanece en el camino de los pecadores o se sienta en la silla de los escarnecedores”. Con esas palabras, el Rey David comienza los mundialmente conocidos Salmos, el libro de plegarias y peticiones del hombre al Creador. Estos son aceptados en todo el mundo como la expresión del corazón humano ¡Eso es lo más importante! ¡Este es el comienzo de todos los comienzos!

Sabemos que los grupos tienen muchas condiciones, problemas, pero todos convergen en un punto, la realización de la ley “ama a tu prójimo como a ti mismo” porque es la ley del Creador. Cuando el egoísmo se corrige hacia el amor, uno se vuelve similar al Creador.

 (97480 – De la Convención en Novosibirsk del 8 de Diciembre del 2012, Lección 4)

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