El comienzo del trabajo espiritual ha iniciado

Dr.Michael LaitmanRabash, “La entrada en el trabajo”: El comienzo del trabajo debe ser en Lo Lishma (no en Su nombre), es decir creyendo que en el Creador, uno tendrá una vida de placer. Esto significa que si lo hace, lo cual es llamado fe, entonces siente júbilo y tiene mayores poderes mentales de los que tiene cuando no lleva a cabo esta acción.

Resulta que esta es una cualidad única por medio de la cual él puede probar mayores sabores en cantidad y en la calidad a los que prueba cuándo realiza otras acciones especiales que le dan placer… los placeres y cualidades únicas le dan placeres limitados en cantidad y en calidad. Sin embargo, la cualidad única de la fe, le trae mayor placer en cantidad y en calidad. Y todo esto es llamado Lo Lishmá puesto que toda su intención era sólo con el fin de alcanzar un mayor placer.

Sólo después de que él alcance el nivel llamado Lo Lishmá, es recompensado con otros fenómenos y llega a un estado más elevado. Esto significa que él no tiene interés propio alguno, sino que todos sus intereses y pensamientos son verdaderos. Esto significa que toda su intención es sólo anularse a sí mismo en la verdadera realidad, sensación de que sólo tiene que servir al Rey, dado que él siente la supremacía del Rey y de Su importancia.

Luego él olvida, es decir que no tiene que preocuparse en absoluto acerca de sí mismo, ya que se anula como una vela ante una antorcha, porque siente la presencia del Creador. Entonces él está en el estado de Lishma (en Su nombre), para darle contento al Creador, y todas sus preocupaciones y deseos son acerca de que cómo traerle placer al Creador. Y su propia realidad, es decir el deseo de recibir, no existe en absoluto. Entonces él es considerado quien otorga con el fin de otorgar.

Creo que ustedes ya han sentido estos dos estados en la convención. El primero es cuando la persona aspira a recibir el placer espiritual por sí misma, ya sea que lo admita o no, y lo hace sólo para beneficio propio. Con ello la persona espera alcanzar una buena vida en este mundo y en el mundo porvenir, ganar más y cambiar su destino para bien. En todas sus cuentas sólo existe: “yo, yo, yo”, y no se puede borrarse de la imagen.

Esto ocurre inconscientemente. Incluso si la persona trata de no tomarse en cuenta, en el momento en que no tiene éxito, ella cada vez retorna gradualmente a sí misma. Entonces se  da cuenta que el beneficio propio, el interés personal, siempre estuvieron en el cuadro espiritual que anhelaba. Así que su participación en el grupo, la inclinación hacia el Creador, el trabajo y los esfuerzos, dependen sólo de su sensación de que todo esto valía la pena.

El hecho de darse cuenta de que ella funciona sólo para sí misma, ya es una revelación. Mientras tanto realiza acciones sin la intención correcta, es decir, con la intención egoísta natural, y no el fin de otorgar al no separar la acción del beneficio propio.

Pero gracias a tales acciones de Lo Lishma, ella pasa por cuatro fases de desarrollo: 1. recibir el fin de recibir, 2. otorgar a fin de recibir, 3. otorgar con el fin de otorgar, 4. recibir el fin de otorgar, y todo esto está en el estado de Lo Lishmá.

Así aclara la persona qué es “permitido” y qué está “prohibido” en Lo Lishmá, puesto que estos cuatro estados son los que determinan la combinación de sus acciones y su intención. Sin embargo, debido al hecho de que la persona realiza todos estos “actos maliciosos”, a causa de su ego innato dado que no tiene elección, la inclinación al mal creada por el Creador, opera constantemente sobre ella la Luz superior, y gradualmente, poco a poco, la saca de la esclavitud al ego, limpiándola de la intención del fin de recibir para sí misma.

Ella alcanza el nivel en el que comienza a pensar acerca de la auto anulación, siente una gran medida de gracia y atracción, comienza a valorar la devoción y la auto anulación, no bajo la presión de los sufrimientos, sino porque valora cada vez más el atributo de otorgamiento mismo hasta una medida tal, que finalmente se anula a sí misma.

Si la persona se adentra en esto y trabaja en esto persistentemente, entonces, después de un poco, recibe de la Luz el atributo de otorgamiento: Entonces él olvida, es decir que no siente la necesidad de cuidar de sí mismo en forma alguna, puesto que se anula como una vela ante una antorcha, porque siente la presencia del Creador.

Pero él se anula no para beneficio propio, sino al elevar el estado real de auto anulación. “Entonces él está en un estado de Lishmá, para darle contento al Creador, y todas sus preocupaciones y deseos son con respecto a cómo puede traerle placer al Creador, y su propia realidad, es decir el deseo de recibir, no existe en absoluto. Entonces, se encuentra en un estado de quien otorga con el fin de otorgar.

Nosotros comenzamos las aclaraciones de auto anulación de la convención Aravá. Sentimos esto en la masa general de participantes como uno solo. Ahora tenemos que continuar enfocándonos más en este punto, para que todas las distancias e interrupciones que surgen en el tiempo entre las convenciones nos ayuden. Ellas nos darán el grosor que necesitamos anular con el fin de anularnos nosotros mismos.
(98658)
De la preparación para la Lección diaria de Cabalá del 1/24/13

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