La belleza de la Luz de otorgamiento

Dr. Michael LaitmanBaal HaSulam, Shamati, artículo 9, “Cuáles son las tres cosas que ensanchan la mente del hombre en el trabajo”. El Santo Zóhar interpreta lo que nuestros sabios escribieron: “Hay tres cosas que amplían la mente. Estas son: una mujer hermosa, una bella morada, y preciosos Kelim (vasijas)”. Dice: “Una mujer hermosa, es la Santa Shejiná (Divinidad). Una bella morada, es el corazón de uno, y preciosos Kelim son los órganos de uno.

Debemos explicar que la Santa Shejiná no puede aparecer en su forma verdadera, que es un estado de gracia y belleza, excepto cuando uno tiene preciosos Kelim, que son los órganos, que surgen del corazón.

Se trata de nuestras vasijas, que son deseos que deben ser transformadas puesto que actualmente no las utilizamos correctamente; las usamos para nuestro propio beneficio. Una “mujer” que es hermosa para el deseo de recibir, es fea para el deseo de otorgar y no debe ser transformada para ser elegante o hermosa, sino modesta, lo cual significa que está totalmente en Jassadim. A “morada bella” es todo el corazón del hombre y unas “vasijas preciosas” son los deseos externos.

Así es como se denominan los cinco niveles de nuestras vasijas. Las vasijas se corrigen por medio de la envidia, la lujuria, la honra, los atributos que sacan a la persona del mundo egoísta, al evocar que ella se eleve a nuevos valores.

Hoy en día, no está en nuestro poder el percibir e identificar ningún aspecto de la vida espiritual. Nosotros no podemos lograr dichos valores, discernimientos, niveles de alcance, sensaciones y comprensión. Sin embargo, podemos “expandir nuestra mente”, es decir comenzar a traer los atributos de otorgamiento hacia el interior del deseo de recibir.

¿Cómo podemos cumplir esto? El punto es que el otorgamiento es esencialmente una intención y no un deseo. Por lo tanto, es posible si primero dejo de trabajar con el deseo de recibir y lo restrinjo. A partir de hoy, éste no es el lugar en el que recibo placer o sufrimiento. Yo lo “cierro”, y este atributo ya no está dentro de mí.

Entonces, desarrollo la opción de recibir algo en el costado: “yo te utilizaré ahora como crea conveniente”. Cuando venga los diferentes placeres que anteriormente utilicé para recibir en este deseo, los rechazaré ahora uno por uno, desde el más pequeño placer hasta el más grande.

¿Para qué necesito esto? ¿Simplemente porque estoy “a una dieta?” No, yo rechazo los placeres, porque quiero a parecerme al Creador. Esto significa que tengo que reconocer la importancia del Creador y no recibir nada. Recibo del grupo este reconocimiento de la importancia, y empiezo a valorar al Creador, el atributo de otorgamiento. Entonces, no uso en realidad mi deseo de recibir. Que lleguen los placeres, por encima de mi deseo. Yo quiero desarrollar y construir el deseo de otorgar por encima de él.

De tal manera yo ya estabilizo la imagen humana dentro de mí, la imagen de Adam, que se asemeja (Domeh) al Creador. Yo uso mi deseo de recibir, el placer, al grupo y la fuerza de la Luz que viene y llena todo esto, como medio para otorgarle a Él.

Otorgarle al Creador es el medio que nos permite darle contento a Él. ¿Es esta la meta? No, este también es un medio. La meta es alcanzar la adhesión con Él, puesto que esto es lo que Él realmente disfruta.

Esto se convierte en el medio para alcanzar una meta más alta a lo largo de nuestro camino, y es así hasta que alcancemos el final.

(98567)
De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/23/13, Shamati # 9

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