La unidad lo determina todo

Dr. Michael LaitmanBaal HaSulam, Shamati, Artículo 66, “La entrega de la Torá”: El asunto de la entrega de la Torá que ocurrió en el monte Sinaí no significa que la Torá fue entregada una vez y después la entrega cesó. Más bien, no hay ausencia en la espiritualidad, dado que la espiritualidad es una materia eterna, sin fin. Pero dado que, desde la perspectiva del dador, no somos adecuados para recibir la Torá decimos que la interrupción es hecha por el Superior.

Una vez en la historia de la humanidad, un bebé nació a quien sus padres llamaron Adam ¿Por qué lo llamaron Adam? Ellos no sabían por qué, eso fue determinado por la Providencia superior.

El bebé creció y maduró y probablemente comenzó a pregunta acerca del significado de la vida: ¿Por qué y para qué estoy viviendo?” Entonces aproximadamente a la edad de 37, el Creador le fue revelado a Adam y él comenzó a enseñar a las personas, y así sentó las bases de una cadena de eventos que describe la Torá, todas las generaciones hasta Abraham y las fases de desarrollo que siguieron.

En general, estudiamos la historia, geografía, y la esencia espiritual al mismo tiempo ¿Entonces qué debemos creer? O más precisamente, ¿cómo imaginamos esos eventos? ¿Tienen lugar tanto en la espiritualidad como en lo corporal? ¨por ejemplo, ¿La transición del grupo de Abraham de Babilonia a la tierra de Canaan es idéntica a un ascenso interno? ¿Es acompañada por el reconocimiento del mal y la bondad, por la unidad?

Por ejemplo, si me uno fuertemente con los amigos, salgo de Babilonia, y si me uno más fuertemente con ellos, entro a la tierra de Canaan. Si desciendo los niveles de unidad, me encuentro en Egipto. Si me uno de una manera diferente me mudo de Hebrón a Beer Sheba…

Resulta que todo es medido de acuerdo a la intensidad de nuestra unidad. Esto es de lo que nos habla la sabiduría de la Cabalá: no es acerca de este mundo en absoluto: no observo este mundo excepto en el interior, sabiendo que dentro de mí todos los detalles de mi percepción dependen del nivel de unidad o separación de los amigos.

Al mismo tiempo, sin embargo, los cabalistas dicen que debe haber además una “rama” corporal que es paralela a lo que sucede en la “raíz” espiritual. La “raíz” debe tocar la “rama” una vez- en su primera revelación. Después de todo, esta revelación viene de arriba hacia abajo, y entonces todo lo que la Torá describe fue cumplido hasta cierto grado también en nuestro mundo,

Sabemos que el Primer y Segundo Templo, la historia de Purim que es descrita en el libro de Esther, las guerras del pueblo de Israel, y los exilios ocurrieron en realidad. Las tumbas de José, Rebeca, la cueva de Majpela (cueva de las tumbas dobles) y otros lugares santos aún existen. En otras palabras, los niveles espirituales fueron en realidad revelados en las personas que vivieron en esos tiempos en nuestro mundo.

Primero el proceso de descenso tiene lugar desde el mundo de Ein Sof (Infinito) hasta el verdadero “fondo”- como decimos, de un extremo a otro. Después tenemos que realizar el potencial que hemos adquirido en los niveles de los “ancestros” durante la destrucción del Templo y durante el exilio.

Hoy estamos en tal estado de oscuridad que ni siquiera sabemos qué quiere decir exilio. Si tomamos en cuenta la crisis actual, muchos sienten que tal vez han sido exiliados de la tierra de riqueza, respeto, y otros placeres terrenales. Hemos descendido tan bajo, a tales profundidades donde la oscuridad oculta la esencia real del exilio del mundo espiritual, del atributo de amor y otorgamiento. Para nosotros el otorgamiento es lo opuesto- un atributo indeseable.

Ahora tenemos que comenzar a ascender y tiene que ser un ascenso interno. Por supuesto, esto afectará también al mundo corporal, pero no se requiere de nosotros ninguna acción externa. Es la espiritualidad la que determina qué forma tendremos, individualmente y colectivamente, qué tipo de humanidad será, y qué tipo de mundo.

La entrega de la Torá ante el monte Sinaí tuvo lugar tanto a nivel espiritual como a nivel corporal. El asunto de la entrega de la Torá que ocurrió en el Monte Sinaí no significa que la Torá fue entregada una vez y después la entrega cesó. Más bien, no hay ausencia en la espiritualidad.

No es lo mismo en la corporalidad: el monte Sinaí no tiene nada de santo y ni las personas ortodoxas ni las personas no religiosas son atraídos hacia este. Por otra parte la espiritualidad es una materia eterna, sin fin. Pero dado que, desde la perspectiva del dador, no somos adecuados para recibir la Torá, no llegamos al nivel correcto y decimos que la interrupción es hecha por el Superior.

En realidad, la interrupción no es por nuestra parte. La escalera espiritual todavía existe, y todas sus condiciones se mantienen; la espiritualidad es eterna y entonces si llegas a un cierto estado recibes la Torá.

Elévate más alto y estarás en el desierto, después en la tierra de Israel etc. Esos son niveles de ascenso espiritual.

No puedo decir cómo nuestro mundo cambiará de acuerdo a este ascenso, pero sin duda cambiará. Después de todo, una “rama” opera de acuerdo a la “raíz”. Si cambiamos la raíz mediante nuestro ascenso y nuestra participación en este, ciertamente afectará al mundo de forma diferente y entonces el mundo cambiará.
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De la 4ª. parte de la Lección diaria de Cabalá 10 de Enero del 2013, Shamati #66

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