Las etapas del amor por los demás

Dr. Michael LaitmanPregunta: ¿Cómo suceden los cambios graduales que eventualmente nos llevan a un estado en el que mi prójimo se vuelve más importante de lo que soy yo para mí mismo? ¿Qué siento en cada estado?

Respuesta: Este tipo de cambio sucede en la persona sólo con la ayuda de la Luz que Reforma. A grandes rasgos, puede dividirse en cuatro etapas:

  1. Nosotros no sentimos a nadie que esté por fuera de nosotros; ellos nos parecen “sin vida”. Viven en algún lugar cerca de nosotros, pero no tenemos nada en común con ellos. Nos comunicamos con ellos, los abrazamos, cantamos canciones con ellos, pero aun así los consideramos “marionetas” que existen a nuestro lado.
  2. Más tarde, según la medida del nivel de aflicción por el que pasamos, el cual es provocado por nuestra preocupación de no estar avanzando lo suficientemente bien, comenzamos a preocuparnos: “¿Qué me sucederá?” En este momento, continuamos sufriendo y aplicando esfuerzos, pero aun así no entendemos en qué formas conectarnos con los demás. Esto no “penetra” en nuestros oídos; son sólo hermosas palabras, que he escuchado muchas veces…

La realidad, el proceso de aprendizaje, y todo lo que hacemos, se vuelve más y más importante para nosotros; nuestra preocupación por las relaciones con nuestros amigos aún no es lo bastante clara para nosotros. Aun no sentimos que nuestra conexión nos lleve a algún lugar. Nos parece sólo una especie de “moral” e incluso nos recuerda los mandamientos religiosos.

  1. Después, comenzamos a desdeñar todo lo que nuestros amigos hacen en el grupo: conexiones, bailes, cantos. No somos capaces de comportarnos de esta manera. Ante nuestros ojos, esto parece bastante frívolo; estamos de acuerdo en actuar de esta manera sólo porque crea una atmósfera buena y agradable y sabemos que tenemos que inspirar a nuestros amigos y permanecer juntos. Entonces, nos reunimos en comidas conjuntas con el fin de conectarnos un poco e incluso tal vez atraer hacia nosotros a nuevas personas. Esto es lo que pensamos.
  2. En este punto, reconocemos que sin importar lo que hagamos, nada nos funciona. Comenzamos a darnos cuenta que en este momento otras personas parecen más listas ante nuestros ojos. Comenzamos a pensar: “¿Cómo hacen eso?” Comenzamos a revaluar nuestra actitud y llegamos a la conclusión de que la unidad es importante.

Sin duda, ésta es el resultado del impacto de la Luz en vez de una consecuencia de las actividades mutuas entre los amigos. A pesar de ello, dado que aún seguimos participando en actividades en conjunto, la Luz Circundante desciende a nosotros. Nosotros comenzamos a considerar útiles nuestras actividades orientadas hacia la unidad, pero aún pensamos que son puramente teóricas. Continuamos hablando de ellas y continuamos leyendo y escuchando acerca del trabajo de grupo con más atención que antes; previamente ni siquiera prestábamos atención a los artículos que describen esas cosas. Pensábamos que “El prefacio a la sabiduría de la Cabalá”, “El estudio de las Diez Sefirot”, etc. eran dignos de leerse, pero el artículo “La última generación” nos recordaba las ideas comunistas.

Gradualmente, bajo la influencia de la Luz Circundante, comenzamos a darnos cuenta de que tenemos que trabajar en contra de nuestros egos y superarlos. Entonces, notamos que superar nuestro egoísmo y conectarnos con nuestros amigos son en realidad lo mismo; es imposible lograr esto de otra manera. Es factible sólo al estar en el grupo y exclusivamente a través de la conexión con los amigos.

Anteriormente, nosotros nunca valoramos las acciones externas y las desdeñamos hasta tal punto que deseábamos que no existieran “¿Por qué tenemos que unirnos con otros?” “Ama a tu amigo suena repulsivo… ¿Alguna vez has visto que suceda? ¿De qué estás hablando? Me avergüenza que los libros de Cabalá hablen de cosas como esas…”

De pronto, notamos que el contenido interno de nuestras acciones está totalmente orientado hacia la unidad, hacia la fusión de nuestras partículas internas, en vez de estarlo hacia los cuerpos físicos. Seguimos desdeñando nuestras conexiones físicas. Eso no nos lleva a unir nuestros puntos en el corazón, continuamos despreciando los “trucos” y “consignas” como: “¡Unámonos! ¡Sentémonos juntos y hablemos!”

Nosotros comenzamos a cambiar nuestra actitud hacia la unidad. De pronto nos damos cuenta de que se trata de conectar “los puntos en los corazones” con la ayuda de la Luz que Reforma. Es por eso que tenemos que permanecer en el grupo. Esto es diferente a pasar tiempo en el bar donde las personas se abrazan, cantan, y se sienten bien. Aquí, también nos sentamos juntos, podemos beber algo y abrazarnos aun cuando nuestra intención no sea unir nuestros cuerpos o algún ideal terrenal egoísta, sino tratar de acercar nuestros puntos en los corazones y pedirle a la Luz que nos impacte a nosotros y que conecte nuestros puntos. La Luz nos influye lo suficiente según el grado de nuestros esfuerzos mutuos y el grado de nuestro deseo por unirnos.

Así es como avanzamos. Pasar por esas etapas es esencial. Como resultado, nosotros estamos seguros de que nuestra presencia en el grupo y las actividades de grupo son necesarias para conectar los puntos en el corazón con la ayuda de la Luz. De este punto en adelante, dejamos de desdeñar la unidad. Ya sabemos que la realización espiritual se trata por completo de la unidad y nuestro avance de ahí en adelante se vuelve más obvio para nosotros. Al mismo tiempo, nosotros descubrimos una nueva dificultad en nuestro camino: tenemos que averiguar la manera de separar nuestro “yo” del punto con el que contribuimos a la unidad; debemos preocuparnos por darle más peso a la “exterioridad” que a nuestro propio “yo”. Para eso, también necesitamos la Luz. Sin embargo, esa es la siguiente etapa y también consta de cuatro sub fases.

 (97565 – De la 2° parte de la lección diaria de Cabalá del 7 de Enero del 2013, El Zóhar)

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