Pidiendo la corrección desde nuestro propio libre albedrío

Dr laitmanEscritos de Rabash, volumen 2: “Qué significa los Justos son Evidentes para los Malvados, en el trabajo”: Es con el fin de que la persona avance en los caminos del Señor, y para que sea recompensada con el hecho de que todas sus acciones sean por el bien del Cielo, y sienta que está en un estado de ascenso ahora, y qué más puede hacer. El Creador dirige a este mundo mediante los malvados, lo cual significa que el Creador le da los pensamientos de los malvados, es decir que no vale la pena trabajar para Él, sino para uno mismo.

Y mediante eso recibe un descenso y piensa que él ha recibido un descenso no porque este le fuera entregado a él, para que pudiera avanzar en el camino del Señor, ser recompensado con la razón de la Santidad. En su lugar piensa que está yendo hacia atrás porque no puede trabajar de forma individual, sino que necesita trabajar en general. Y a causa de lo general, él pierde ambos caminos, ya que no puede entrar en lo general una vez más, la persona siente que está colgando entre el Cielo y la tierra. Ella siente que está en una posición peor que otras personas. Entonces la persona puede pedir al Creador desde el fondo de su corazón, y puede orar, como se nos dice, “Sálvame oh Señor, porque soy miserable, sáname oh Señor porque tengo miedo, y hasta cuándo oh Señor”.

Esto significa, hasta entonces permaneceré en un estado en el cual siento que soy peor que cualquier otra persona, y que no tengo ninguna conexión con la espiritualidad. Entonces no hay otra opción sino que la persona debe creer en lo que está escrito “que Tú escuchas la plegaria de cada boca”, lo cual significa incluso la peor boca del mundo, que incluso si fuera imposible ser más bajo y peor en el mundo, aun así el Señor lo escucharía.

Esto es lo que los sabios dijeron, “Aquel que viene a ser purificado, es asistido desde Arriba”. El Zóhar explica esto diciendo que “a él se le da un alma Sagrada”. Entonces resulta que el Creador le da los pensamientos de los malvados para que él tenga un lugar para pedirle al Creador que lo ayude, ya que de otra manera él permanece en el estado en que estaba al principio de su trabajo, y permanecerá así toda su vida.

El problema es que nosotros escapamos de los momentos desagradables cuando el Creador nos lleva al estado de los malvados al dejarnos ver hasta qué punto no estamos adaptados a los niveles espirituales, al trabajo espiritual, que somos totalmente opuestos al trabajo de Dios, y no estamos listos para llegar al otorgamiento, al amor de otros, al amor de los amigos. Descubrimos que no tenemos asidero en el trabajo espiritual, lo cual significa que no podemos salir de nosotros mismos hacia los otros, hacia el amigo o el Creador.

Nosotros escapamos de esos descubrimientos. El Creador abre nuestros ojos un poco en cada estado para ver nuestro estado real, pero Él no puede forzarnos, ya que eso nos privaría de nuestro libre albedrío. Cada vez Él nos lleva a un cierto reconocimiento y espera que nosotros le añadamos de nuestro propio libre albedrío a éste, con el fin de alcanzar una plegaria, una petición, y querer la corrección nosotros mismos y no de acuerdo a un veredicto desde Arriba.

Por lo tanto, se nos dice, “¡Aquel que viene a ser purificado es asistido desde Arriba!” Nosotros tenemos que venir por nuestra cuenta y no porque un deseo por la corrección hubiera sido insertado en nosotros desde Arriba, y en respuesta al cual viene desde Arriba la fuerza que corrige. No todo puede venir desde Arriba, también se requiere de nuestro propio esfuerzo, una vasija que nos pertenezca.

Pero en lugar de añadir nuestro esfuerzo tras haber sido despertados por el Creador que nos ha traído hasta el principio del reconocimiento del mal, al estado de los malvados, nos asusta la revelación y tratamos de ocultarla, de endulzarla, y de encubrirla, mientras que tenemos que desarrollar esta sensación por nosotros mismos y alcanzar el estado insoportable. Es insoportable no porque sea desagradable; yo incluso estaría de acuerdo en permanecer en este estado si pudiera alcanzar el otorgamiento mediante este.

Aquí usualmente escapamos, y cubrimos el estado, y entonces no llegamos a una plegaria real que nos ayude a abrir nuestros ojos. El Creador nos despierta, Él nos proporciona todas las condiciones necesarias, todo el paquete necesario para alcanzar la meta. Pero nosotros no queremos conectar todos esos componentes con el fin de cumplirlo. Para hacer eso, tenemos que estar conectados, evocarnos entre nosotros, apoyarnos, alentarnos, darnos confianza entre nosotros, pero por el momento carecemos de esto.
(96751)
De la preparación para la Lección diaria de Cabalá del 28 de Diciembre del 2012.

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