Un Camino Sencillo Sin Altos y Bajos

Dr. Michael LaitmanPregunta: Cuando tratamos de mantenernos en el pensamiento de lo que es importante nos distraemos una y otra vez por otros asuntos. ¿Cuan frecuentemente deberían cambiar estas entradas y salidas?

Respuesta: Una vez un estudiante de Rabí Zusha le dijo que ha experimentado muchos ascensos y descensos esa mañana, en respuesta Rabí Zusha dijo que él había experimentado cerca de 400 ascensos y descensos en unos pocos minutos.

Aparentemente es imposible medir esta variable, ya que toda la espiritualidad está en el rango de frecuencia de entradas y salidas, de los ascensos y descensos, en una frecuencia infinita. Existen también frecuencias más altas en nuestro mundo, por ejemplo, en las computadoras, las radios, la tecnología laser, etc. La espiritualidad es mucho más elevada que eso.

Entonces  ¿Cuándo se conecta una persona a la frecuencia infinita? Cuando empieza a percibir los ascensos y descensos como un todo. En ese caso estos llegan a ser un tipo de “voltaje nivelado”. No hay “picos” ni “huecos”, todo es incorporado  en una dirección común.

Sólo en nuestro mundo, el más es asociado con la dirección positiva, y el menos con la negativa. De acuerdo a tal enfoque incluso el más no conduce a nada bueno.

Pero cuando percibo tal obscuridad como luz, el descenso es un ascenso, cuando me doy cuenta de que todo viene de una fuente y sólo con el fin de conducirnos hacia adelante, entonces estoy igualmente feliz sobre los ascensos y descensos. Incluso estoy más feliz de los descensos ya que por medio de ellos veo que estoy avanzando. Un ascenso puede deberse a diferentes razones, como por ejemplo al soborno de mi ego. Un descenso, sin embargo, seguramente será beneficioso ya que el Faraón me está llevando más cerca del Creador.

Debo inmediatamente regocijarme cuando el descenso llega aunque existen momentos de dureza del corazón y confusión que incluso no puedo dejar aparte. Pero el momento en que me doy cuenta de que soy apartado, desconectado, de la espiritualidad, el momento que me doy cuenta de que he sido “tirado” por quizá un cuarto de hora, medio minuto, o incluso un segundo, estoy feliz. Después de todo, he reconocido el problema. Este fue creado desde Arriba, pero he encontrado su esencia y estoy contento de eso ya que estoy seguro que he adquirido una nueva profundidad y ahora lo “santifico”.

Entonces resulta que no me muevo a lo largo de un camino destrozado que es retorcido y espinoso, sino a lo largo de un camino maravilloso. Realmente es así. Eventualmente, sólo deberíamos cambiar nuestra perspectiva de nuestro mundo. En esta nueva imagen, a la medida en que aceptemos lo que está ocurriendo, descubrimos el sistema de liderazgo y Providencia, la fuerza operante, y entonces, de pronto, la perfección se abre ante nosotros…

(98353 De la Primera Parte de la Lección Diaria de Cabalá del 20 de enero del 2013, Shamati 26)

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