La bondad es una constante que no puede ser cambiada

Dr. Michael LaitmanEs evidente que tenemos muchas quejas con respecto al Creador acerca de nuestro estado, de las condiciones que quisiéramos, y del anfitrión que es responsable de todo lo que nos sucede. Pero esto no ayudará. O estamos de acuerdo con las condiciones que se nos han dado o avanzamos por el camino de los sufrimientos.

Después de todo, con el fin de establecer tales condiciones, nosotros tenemos que conocer todo el proceso, el sistema completo; tenemos que entender que todo es para bien y que es imposible cumplir las condiciones si no conocemos los sistemas y estamos en ocultamiento constante a medida que avanzamos de abajo hacia arriba. Lo único que nos queda es creer que todo nuestro trabajo tiene que hacerse por encima de las críticas y quejas. Cuando lo miramos todo, desde nuestro ego, no podemos llegar a ninguna otra conclusión puesto que el avance es en realidad con respecto al deseo de otorgar y no con respecto al deseo de recibir; así que en nuestro estado, nunca seremos capaces de entender cómo avanzamos.

Se nos dice: “Abre para mí una puerta que sea tan grande como el ojo de una aguja”, es decir sólo esfuércense un poco, “y Yo abriré ante ustedes las puertas superiores”. Pero nosotros tenemos que descubrir “el ojo de la aguja” por nosotros mismos, y esta es una tarea muy difícil. Esto se debe a que yo tengo que agachar mi cabeza, anular mi orgullo, y entender que no seremos capaces de percibir y apreciar nada dentro de nuestro ego, sino por medio de la sensación de nuestra pequeñez, del bajar la cabeza , que empezamos a comprender lo que está sucediendo.

Después de todo, es por medio del ocultamiento de nuestro ego que empezamos a conocer al Creador que está oculto y comenzamos a parecernos a Él de alguna manera. Una madre que cuida de su bebé también está en ocultamiento de él, puesto que el bebé no sabe cuánto le importa a ella; él tampoco tiene que saberlo. Lo importante es que el resultado de todos sus esfuerzos se cumplan en él, las condiciones para su crecimiento.

Pero si anhelamos al Creador, tenemos que descubrir Sus acciones con respecto a nosotros y repetirlas por nosotros mismos. Con el fin de hacer eso, tenemos que humillarnos como una madre que se olvida de sí misma por el bien de su bebé, o como el Creador con respecto a los seres creados. Nosotros sólo sentimos el resultado del cuidado que tiene el Creador para con nosotros, pero todas sus acciones con respecto a nosotros no se revelan puesto que nosotros somos bebés que no pueden entender nada.

Entonces, ¿cómo podemos ser evocados para que queramos conocer el trabajo del Creador? Es imposible saberlo hasta que nosotros también nos convirtamos en padres. Sólo entonces podremos apreciar lo que nuestros padres hicieron por nosotros. Para crecer en el mundo espiritual y el ser padres espirituales, el Creador no llena todos nuestros deseos infantiles, Él no nos sirve avena dulce como una madre amorosa, no cambia nuestros pañales ni nos divierte con diferentes juguetes para que podamos ser felices. Él no estropea nuestro deseo de recibir, sino que más bien evoca en nosotros diversas preguntas, sufrimientos, y discernimientos desagradables con los cuales tenemos que trabajar con el fin de descubrir la razón de ello, dado que así es como seremos capaces de descubrir Su trabajo.

Si no me siento bien, yo tengo que descubrir por qué. Por supuesto, primero me siento descontento; esta es mi respuesta natural, ¡me molesta el hecho de que me siento mal! El siguiente pensamiento ya está dirigido hacia el Creador y por qué Él actúa de esta manera. ¡Está equivocado; Él debe cambiar! Pero si el problema no desaparece y yo no puedo salir de él, los golpes me obligan a ser más paciente. Esto ya no me molesta; me pregunto, “¿Cuál es el objetivo de este tipo de vida?” Esto me lleva a estudiar las acciones del Creador.

Se me han dicho que soy responsable de todo lo que sucede. ¿Hice algo? ¡Todo lo hace el Creador! Pero resulta que todo es lo contrario a lo que me parece a mí, “No existe nadie además de Él”, “el bueno y benevolente”, y todo el bien que Él me da se convierte en muchas fuerzas opuestas diferentes dentro de mí. Yo no veo que todo esto se desprenda del bueno y benevolente. Aunque a veces sucede algo bueno, en su mayoría es todo malo.

Tengo que determinar que es un hecho que todo lo que recibo proviene del Creador, quien es bueno y benevolente, y que no existe otro aparte de Él. Si lo hago en el estado que se me ha dado ahora, alcanzaré mi primer nivel espiritual. Más tarde, se espera de mí el mismo tipo de trabajo, pero más cualitativo y sublime. Esto significa que nuestro trabajo es ver primero que somos nosotros la fuente del problema y no el Dador, y luego corregirnos a nosotros mismos para que el problema desaparezca. El Dador, Su acción, y yo debemos conectarnos en un todo llamado “adhesión”. Esta será la prueba de que yo he alcanzado una equivalencia de forma con Él.
[100767]
De la 1° parte de la Lección diaria de Cabalá del 17 de Febrero del 2013, Escritos de Baal HaSulam

Material Relacionado:
Un mensaje para las masas
El colectivismo es más rentable que la especialización
Es bueno en casa pero es mejor en equipo

Duscusión / Compartir Retroalimentación / Haz una pregunta