Sopa para todos

Dr. Michael LaitmanPregunta: La humanidad ya ha experimentado una crisis económica grave, pero siempre ha encontrado una solución. Incluso se las arregló para superar la Gran Depresión de la década de 1930. Sin embargo, hoy podemos afirmar que tenemos que corregir al hombre. Esto no suena racional…

Respuesta: Yo lo veo de otra manera: la causa de todos los problemas que enfrentamos hoy en día es el hombre. En el pasado hubo diferentes causas externas para la crisis, pero en la era moderna, ha quedado claro que la fuente de todos los problemas es el hombre que no encuentra el camino correcto ni entiende dónde está. El ser humano es la peor criatura, no puede llevarse bien con los demás, es el que explota esta burbuja, y está más allá de sus poderes el hecho de que pueda arreglar el sistema.

Al parecer, los defectos de la sociedad humana fueron evidentes, y nosotros sólo tenemos que corregirlos, pero no sabemos cómo. Siguen apareciendo nuevos problemas y cuando no podemos resolverlos sentimos que somos débiles para afrontarlos. Esto significa que el principal problema está en nosotros.

No podemos, por ejemplo, unir Europa para que se convierta en una verdadera alianza unida de países que no se engañan unos a otros o humillan a los demás, pero que podría funcionar como una unidad. Con todo, no pasa nada, cada país tira de la manta en su propia dirección en vez de dársela a otro, y como resultado nadie la obtiene y todos están en problemas.

¿Qué le falta realmente a Europa? Esta cuenta con agricultura, industria, servicios, relaciones entre los diferentes países, sistemas de transporte, trenes, aviones, todo está allí. Para una buena vida, lo único que le falta es la conexión correcta entre las personas y nada más. A todos les falta esto: a los magnates, a los pobres, a los de la derecha y a los de la izquierda del espectro político.

Entonces, ¿hay otros medios de corrección, además de educar a las personas? Con la educación adecuada, Europa podría organizar un paraíso. Pero en vez de ello, a pesar de la riqueza material en los países escandinavos, la tasa de suicidio es más alta que en los países del Sur que están cargados de un alto desempleo y malestar social. En Grecia, la situación se ha convertido en un desastre humanitario, las personas literalmente no pueden alimentar a sus hijos. Los bebés son abandonados en las calles para que el Estado se haga cargo de ellos, y los pobres están tan desesperados que quebrantan la ley para que los metan a la cárcel.

Entonces, ¿qué podemos hacer? ¡Corregir al hombre!

Después de todo, los recursos naturales son suficientes para todos, alguien tiene sal, por ejemplo, y otro tiene carne, y otro tiene fuego, y alguien más tiene verduras, pero no podemos llegar a un acuerdo para que podamos preparar sopa para todos. Cada uno se aferra a lo que tiene, y con el tiempo todos se quedan sin nada; después de todo, tú no puedes saciarte solo con sal o carne cruda.

Esta situación solo empeorará dado que este es el plan de la naturaleza, hasta que nosotros entendamos que sin la conexión correcta, simplemente moriremos.

En cuanto a las crisis anteriores, éstas no son comparables con la crisis actual. La crisis actual depende de la corrección del hombre y es la más difícil en cuanto a su solución.

En la década de 1930, la evolución capitalista seguía floreciente con ambiciosos planes y esperanzas y el colapso repentino hizo que la gente se sintiera terrible. Hoy en día los seres humanos están decepcionados de sus propios deseos y están preparados de antemano para lo peor. No sentimos que ante nosotros haya “nuevos niveles de consumismo”, sólo una profundización de la tristeza.

Esto sucede para que nos demos cuenta de que la esencia de la crisis moderna es diferente a la de las crisis anteriores, ella está desarrollándose en un nivel totalmente diferente, en otro campo. Se desarrolla en el hombre, y por lo tanto no se trata de bancos ni de otros síntomas externos de la enfermedad. Si luchamos contra los síntomas, no seremos capaces de hacerle frente a la crisis. La única manera es corregir las relaciones entre las personas.

Moriremos de hambre a menos que nos unamos y “preparemos la sopa” juntos. Este estado es profundamente diferente al que hubo en el pasado, una vez que la gente quiso más y se quedó sin nada, lo cual le llevó a la desesperación, a sufrimientos insoportables, y a menudo al suicidio.

Hoy en día la persona no tiene tales ambiciones y ya sabe que dentro de poco no habrá nada que comer. Es como si le mostraran de manera anticipada cómo entrará gradualmente en su tumba. Esto nos lo están demostrado para que poco a poco todos entendamos hacia dónde nos dirigimos. La naturaleza nos enseña paso a paso y nos revela el estado actual, explicándonos qué debemos hacer.

Este proceso no terminará inmediatamente; durará un año o dos, hasta que las personas sientan que a la vista no hay un final para sus problemas, hasta que ellos mismos encuentren a paso de tortuga la forma de no hundirse en graves condiciones.

No somos totalmente conscientes de las consecuencias de la crisis. No les prestamos atención a las plantas que se están cerrando, a la disminución de las actividades empresariales, y al colapso en varias áreas. Gradualmente, sin embargo, el mundo caerá, ante nuestros propios ojos, en un sueño profundo y oscuro. Hasta que la gente reconozca que el problema está dentro de ellos, que no está en su poder “agitar” al mundo a pesar de su gran abundancia.

“Así que ¿por qué no obtenemos nada de él? Aquí está la carne, el agua, el fuego, y las verduras, entonces preparemos una deliciosa sopa…” tomará tiempo hasta que finalmente concordemos con eso. Nosotros todavía no hemos tenido una crisis.

 (100008 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 14 de Febrero del 2013, “Un discurso para la conclusión del Zóhar”)
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