Aprendiendo a jugar

thumbs_laitman_942Pregunta: Muchos estudios demuestran que las recompensas a menudo arruinan nuestro placer. Por ejemplo, los niños a quienes se les prometía un premio cuando pintaban, se acostumbraron a eso, y fueron incapaces de pintar sin recibir premios.

Lo mismo se aplica a los grados escolares, los cuales tiene un efecto perjudicial sobre la sed de aprendizaje y conocimiento. Pero por otra parte, nosotros, en cualquier caso, sabemos que nuestro material es el deseo de recibir. Esto significa que una recompensa es, en cualquier caso, necesaria. Entonces, ¿cuál es la diferencia entre el placer de jugar y el placer de trabajar?

Respuesta: Las recompensas pueden ser diversas de acuerdo a su valor. Un juego me da mayor placer ”abstracto”. En un juego, yo me conecto y coopero con los demás. No es por casualidad que las personas se han visto atraídas a los juegos durante generaciones; por ejemplo, la tradición de los juegos olímpicos comenzó en la antigua Grecia.

El juego vuelve a llevar al hombre a la infancia, y él simplemente se siente bien debido a esto. No se trata de dinero o superioridad sobre los demás, tampoco por causa del honor que recibe, es algo más, algo abstracto. Nuestros juegos se corresponden con el juego superior, en el que la Luz entra en las vasijas. Acerca de esto se nos dice, “el Creador juega con el Leviatán”.

Todo el tema aquí es mi actitud. Yo puedo trabajar duro desde la mañana hasta la noche y ver este placer, descanso. La imagen cambia con la recompensa que recibo en el momento del esfuerzo, la cual es llamada, “en el acto”.

En el trabajo regular la recompensa viene después, y en los juegos y otras situaciones similares, recibimos la recompensa “en el acto”. Por ejemplo, al levantar pesas yo siento que me vuelvo sano y más fuerte. Allí, el trabajo mismo se convierte en la recompensa.

Así que tenemos que llevarnos a nosotros mismos a un estado en el que disfrutemos de la acción misma, tal como es. Ahora estoy con mis amigos, yo trabajo con ellos hombro con hombro, me conecto con ellos, y eso me da alegría. ¿Por qué? Debido a que en nuestra conexión, yo quiero descubrir al Creador, para que Él se deleite en lo que nosotros hacemos.

La clave para todo esto es la sociedad. Sólo de esta manera, pueden ser cambiados nuestros valores para colocar la prioridad correcta y en general para elevar la escala de valores por encima del nivel de la “bestia”. Desde el momento en que descendimos de los árboles y comenzamos la vida en la humanidad, la sociedad y sólo la sociedad, determinó todo lo que yo hago. Ya sea que lo quiera o no, consciente o inconscientemente, yo llevo a cabo su deseo.

Así, si ante los ojos de la sociedad se les da la importancia deseada al otorgamiento y al Creador, entonces yo deseosa y felizmente trabajaré junto con los amigos y disfrutaré de esto como una vez disfruté, por ejemplo, del proceso de jugar fútbol con los amigos, incluso independientemente del resultado.

En cada momento de nuestros esfuerzos en conexión, nosotros le damos placer al Creador. Él no lo disfruta después; Él lo disfruta ahora. Y nosotros también ahora necesitamos recibir disfrute de este acto grande e importante y sin la necesidad de una mayor recompensa. Tan pronto como alcancemos esto, las barreras desaparecerán y todo se abrirá.

El resultado es que el Creador se les revela a ustedes cuando ni siquiera sientan el deseo por esto, simplemente debido a que ustedes construyeron las vasijas de otorgamiento.

Pregunta: Entonces ¿Por qué se revela Él? ¿Qué debo hacer?

Respuesta: No hay necesidad de hacer nada. Tú estás con Él, abrazándose uno al otro…

(101395 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 2/24/13, Escritos de Rabash)

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