De la restricción total a la revelación total

thumbs_laitman_239Nuestro crecimiento y desarrollo espiritual empiezan desde la restricción del deseo de recibir, que inicialmente nos domina. En el momento en que tratamos de restringirnos, entramos en un estado de Ibur (gestación) espiritual sobre el cual se nos dice: “Un embrión en el vientre de su madre ve el mundo de un extremo al otro. Existe una pequeña llama sobre su cabeza y a él se le enseña toda la Torá”.

Esto significa que él no está limitado de ninguna manera, puesto que se ha restringido a sí mismo, el pequeño deseo egoísta que tiene por el momento en el cual siente el mundo corpóreo. Esto se debe a que no ha sentido el mundo espiritual en absoluto, sino sólo este mundo, la realidad ficticia, como una persona que está inconsciente y alucinando. Pero cuando restringe su deseo de recibir, él llega a ser ilimitado, ya no necesita recibir dado que la Luz de Ein Sof (Infinito) ilumina para él como la Luz Circundante, lo cual es como estar en el vientre de su madre. Por lo tanto atraviesa el estado de Ibur.

Después de que nace, ya comienza a trabajar con su primer Aviut (espesor) del deseo en vez del Aviut raíz, y entonces es limitado de nuevo. La Luz de Ein Sof que no se debilita de ninguna manera, no lo alcanza puesto que él no trata de anularse totalmente y de adherirse al superior. Él construye por sí mismo Masajim (Pantallas) e incrementa sus deseos con el fin de alcanzar realmente la Luz de Ein Sof por medio de su propio trabajo y de investirla en sus vasijas.

Ahora existen distintas limitaciones en su trabajo, y la Luz ilumina sólo según la medida en que él puede recibirla en sus vasijas corregidas con el fin de otorgar. Por consiguiente se nos dice que “El Creador odia los cuerpos”, es decir los deseos de recibir. El deseo de otorgar, sin embargo, ya no es llamado cuerpo, sino alma, una parte Divina de Arriba.

Por consiguiente, existe un estado en el cual la persona se restringe a sí misma para que la Luz de Ein Sof pueda alcanzarla ilimitadamente. Pero la plenitud está en permitir que la Luz de Ein Sof se revele sin ninguna restricción de parte de la persona. La persona tiene que descubrirse a sí misma con la ayuda del Masaj y trabajar por sí misma en el nivel de Ein Sof, con el fin de alcanzar la adhesión completa con la Luz que no está limitada por ninguna restricción.

(102517 – De la preparación para la lección diaria de Cabalá del 3/12/13, Shamati # 15)

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