¿Dónde fallamos?

Dr.Michael LaitmanPregunta: ¿Cómo están conectados los dos tipos de trabajo que tenemos que hacer: las vasijas internas y externas y los deseos?

Respuesta: Las diferentes oportunidades vienen ocasionalmente y ustedes deben entender que sus vasijas internas están en el “centro del grupo”, y todo lo que sienten internamente no tiene nada que ver con la espiritualidad. La espiritualidad comienza en el punto en el que quieren romper con su “yo” y ser incorporados en el grupo y perderse ahí al satisfacer sólo lo que está en la mente y corazón de los amigos.

Pregunta: Por una parte, la persona inclina su cabeza, y por otra parte, el grupo influye en ella, ¿entonces dónde fallamos?

Respuesta: No entendemos que la espiritualidad está en realidad oculta en la conexión entre nosotros. No es muy claro hasta qué grado, de tal manera que podamos anhelar sólo el “centro del grupo” donde está el Creador y también el ser creado, los mundos espirituales, la Shejiná, y todo lo que puede haber. Nosotros estamos aprendiendo cómo relacionarnos correctamente con este punto.

Pero tenemos que actuar y, mientras tanto nuestras acciones no son lo suficientemente intensivas. Todos los amigos tienen que entender que es sólo en el centro del grupo que construimos nuestra sensación y mente colectiva. Ibur (gestación) está asociada con tres elementos: La Luz, las chispas, y las vasijas. Es sólo al conectarlas que llegamos al “volumen” considerable en el cual algo ya sucede, incluso si es en el nivel primitivo inicial de una “amiba”. Necesitamos al menos esto para el comienzo espiritual.

En general, se trata de un largo proceso que dura hasta el fin de la corrección. Todo existe en la conexión entre nosotros según la medida en que el grupo anexe nuevas personas.

Incluso ahora ya tenemos todo tipo de personas en nuestro grupo global. Si ellas comienzan a conectarse, entonces se forma una especie de mini modelo del final de la corrección en un sentido cualitativo, el cual contiene todos los posibles detalles de percepción, representativos de todas las naciones, de todos los flujos, de todo lo que hay. Si pudiéramos conectarnos, podríamos formar un núcleo, un comienzo de la corrección de toda la humanidad y de toda la realidad en general, de todos los mundos. En esta unidad estarían todas las “setenta naciones del mundo”, y entonces también traeríamos a todas las naciones del mundo exterior a la unidad. Completaríamos la corrección para ellas al reunir todos sus atributos, lo cual significa que efectivamente cumplimos nuestra misión y todos los demás se unirán por su cuenta. Después de todo, si ya nos hemos corregido junto con los atributos del mundo que han sido parte de nosotros por siglos, ya está hecho.

Esto es lo que se requiere que hagamos, y todo esto es “el centro del grupo”.

Pregunta: ¿Qué evita que demos un paso hacia esta conexión y que nos enfoquemos en esta?

Respuesta: Puedo preparar mil  recordatorios para mí mismo acerca del hecho de que el centro de la realidad es el centro del grupo. Esto no ayudará. Esto se debe a que mi deseo egoísta niega y borra esto. Debe haber una influencia más fuerte de la opinión del entorno que me presione constantemente y que mediante eso me obligue a pensar y a preocuparme por ello.

Pregunta: ¿Bajo qué condiciones se cumple el otorgamiento?

Respuesta: Necesitamos hacer esfuerzos; necesitamos atacar; tiene que existir la unidad de Israel, la Torá, y el Creador. Tal vez nos hace falta uno de esos elementos. La persona por sí misma no puede llevar a cabo una acción altruista y sólo la Luz puede acercarla a eso. Esto significa que necesitamos la fuente de la Luz, necesitamos convocarla y obligarla. Y esto requiere de la “plegaria de muchos”.
(101631)
De la 4º parte de la Lección diaria de Cabalá del 2/21/13, “Un discurso para la conclusión del Zóhar”

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