¡Él o yo!

thumbs_laitman_259_01¿Cómo se nos puede enseñar qué es el otorgamiento? Con el fin de hacer eso la naturaleza ha plantado un deseo de disfrutar en nosotros través de lo que aprendemos acerca del otorgamiento mediante su opuesto, mediante su atributo opuesto.

Nuestro deseo de disfrutar recibe ciertas impresiones que evocan diferentes respuestas en este e imprimen diferentes huecos, grietas, pozos, y depresiones en nuestro deseo. Gracias a eso, el deseo comienza a sentir hasta cierto punto que esas impresiones son diferentes en tamaño y carácter, y que existe una cierta conexión entre ellas que no entendemos.

De pronto descubrimos que nuestro deseo de disfrutar es versátil, con muchas capas, y muy complejo, y en correspondencia recibe diferentes impresiones complejas. Así aprendemos acerca de nuestra naturaleza. Mientras más sabemos de ella, más alcanzamos el atributo opuesto, la naturaleza opuesta. Al fin y al cabo, todo nuestro estudio está basado en la colisión entre dos atributos opuestos: recepción y otorgamiento.

Se nos dice, “Y no tendrán otros Dioses ante Mí”, lo cual significa que al estudiar precisamente esos “otros Dioses”, estudiamos acerca del Creador y podemos formar Su imagen en nosotros. De otra manera, Él no tiene imagen ni forma que nos permita de imaginar alguna manera qué es, quién es Él, y cómo descubrirlo a Él.

¿Cómo puedo descubrir lo que es imposible de descubrir? Sólo mediante impresiones negativas que percibimos negativamente en el deseo de disfrutar, podemos gradualmente construir una actitud opuesta para comenzar a imaginar qué es el atributo de otorgamiento. Nosotros no podemos alcanzarlo de ninguna otra manera: no al usar nuestra imaginación, ni mediante nuestras sensaciones, o mediante cualquier acción de nuestra parte que pueda ser directamente adaptada a Él.

Todo tiene lugar sólo debido a cierta fuerza especial, a la Luz que opera en diferentes estados y evoca diferentes respuestas en nosotros. Nuestro trabajo es atribuirlo todo a la única fuerza superior mientras determinamos que no hay nadie más aparte de Él. Esto, sin embargo, encuentra una gran resistencia de parte de nuestro deseo de disfrutar, el cual hasta entonces pensaba que no había nadie más aparte de sí mismo y ahora tiene que conformarse con esto. Uno anula al otro, lo cual significa que comienza una discusión: ¿Quién mandará?

Ambos argumentos se anulan entre sí: ¡Es Él o yo! Este conflicto es la base de todos nuestros estados. No debemos tener miedo a estar entre esos dos lados opuestos y lidiar con los dos dominios irresolubles, soportarlos, aceptarlos, y rendirse, pero también alcanzar y justificar, entender y asemejarse a la fuerza de otorgamiento. Si la persona no escapa de esta clarificación, sino que puede trabajar bajo las condiciones de esta división, las opiniones en conflicto y las sensaciones, si ella no cuenta con su mente animal ni escapa del campo de batalla, recibe una nueva mente y sensaciones de Arriba. En ese caso ella adquiere una forma que es similar al Creador.

Hasta entonces, es imposible entender qué es el otorgamiento. Cuando la persona finalmente lo alcanza, esto es llamado ayuda del Creador, un hallazgo. La persona que acepta todas las formas de trabajo que se le dan e inclina su cabeza, sin seguir su propia mente, la cual parece entenderlo y determinarlo todo, entonces tiene éxito. Lo principal es, como se nos dice no creer en ti mismo hasta el día de tu muerte, es decir hasta la muerte de tu ego. Después de eso ya adquieres la fe.

(102425 – De la 1° parte de la lección diaria de Cabalá del 3/11/13, Shamati # 15)

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