En la prisión del egoísmo de uno mismo

Dr. Michael LaitmanA medida que avanza, la persona comienza a sentir que todo lo espiritual está por fuera de su cuerpo, en todo lo que la rodea en la naturaleza inanimada, vegetativa, animada y, en los humanos. Esto es el mundo, el área que debemos aprender a tratar con amor y cuidado como un gran tesoro para que el mundo, que está por fuera de nuestro cuerpo, se vuelva muy importante para nosotros.

La sensación de existencia en el cuerpo fisiológico ocurre sólo en nuestra imaginación a través de una combinación de fuerzas que actúan sobre nosotros. Es por eso que nosotros nos sentimos como si estuviéramos viviendo en el cuerpo material, y, si la persona tiene una aspiración por vivir por fuera de su cuerpo, en todo lo que le rodea, esta ya es la necesidad de sentir el alma.

Después de haber comenzado a trabajar en esto, la persona ve que tiene que concentrar todo su trabajo en el entorno correcto, porque sólo allí puede obtener ayuda y apoyo. Este entorno es el grupo, como representante del mundo exterior, que puede responder a mí, atraerme y ayudarme a salir.

Entonces, yo veo al grupo como mi salvador, como aquel que me lanza una cuerda para jalarme como si me sacara de un pozo. Yo no me asocio con el cuerpo y el deseo de salir de él, y por lo tanto me aferro a la cuerda. El grupo, los amigos que están por fuera de mí, me ayudan a desapegarme de mi cuerpo.

Así, al trabajar juntos, nosotros podemos turnarnos para ayudar a los demás a ascender y a salir de nosotros mismos. Después de todo, sólo por fuera de su piel, por fuera de sus intereses egoístas, comienza la persona a sentir que el grupo no es una reunión de algunas personas, sino la Shejiná Santa en la que se inviste el Creador.

El cuerpo consta de Klipat Noga, la parte que me da la libertad de elección y la “piel de la serpiente”, el egoísmo más poderoso que tira de mí hacia atrás, para que al tratar de salir, yo sea capaz de aplicar el suficiente esfuerzo dirigido correctamente.

Debido a mi deseo de salir de mi egoísmo, es decir al amor propio y a los pensamientos sobre mi propio bien, yo me escapo más allá de mi piel y pienso en el grupo y en el mundo, despierto la fuerza que llega a través del grupo, del maestro, y del Creador, que me salva de esta prisión. Todo esto se debe al trabajo mutuo en el grupo con el maestro y con los libros, y ocurre gracias a los estudios y a la difusión, que son todos los medios en los que se inviste la fuerza del Creador y que me ayudan a salir de mí mismo.

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De la 1° parte de la lección diaria de Cabalá del 3/13/13, Shamati # 36

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