Mi grano de arena favorito en el universo del Creador

Dr. Michael LaitmanPregunta: En su carta No. 29, Baal HaSulam escribe que “prohibición es lo mismo que permiso, dado que la llave que es buena para cerrar, también es buena para abrir” ¿De qué clase de “llave” habla?

Respuesta: La llave es la Luz de Jassadim, la intención de otorgar. Por una parte, nosotros  podemos encerrarnos con esta llave y así bloquear la entrada de la Luz en nuestros deseos egoístas. Por otra parte, podemos abrirnos a la Luz que se inviste en la intención de otorgar. Bajo esta condición, a la Luz se le permite entrar al deseo de recibir. Bina se niega a recibir; por lo tanto, Bina está en contra de la Luz de Jojma ¿Cómo se abre ella a la Luz de Jojma después que ocurre la restricción? Esta se vuelve un “atuendo para la Luz”, con una condición. Nosotros estamos dispuestos a recibir delicadezas de la mesa del anfitrión, bajo la condición de que Él nos permita pensar en Él, en vez de pensar en nuestros estómagos.

Si continuamos pensando en el Creador mientras continuamos recibiendo placeres, si lo sentimos a Él y entendemos que Él disfruta de nosotros, entonces nuestras sensaciones se vuelven un millón de veces más grandes que aquellas que obtenemos de la auto indulgencia. Multiplicamos el placer porque entendemos la importancia del Anfitrión y sentimos amor por Él. Y es así como nos disponemos a aceptar las delicadezas.

Entonces, Bina bloquea sólo una pequeña cantidad de Luz (Nefesh de Nefesh) que pudo haber recibido directamente en el deseo de recibir. Se abre a la Luz de NRNHY, la infinita Luz del Creador. Esto implica que la llave que cierra la puerta también la abre. Cómo está dicho: “Abre un diminuto espacio del tamaños del ojo de una aguja para Mí y Yo abriré puertas a través de las cuales entran vagones y carruajes”.

No podemos recibir directamente más que un delgado rayo de Luz que soporta la vida de todos nosotros y revive al mundo entero. La intención de otorgar multiplica una diminuta chispa de vida y la expande al tamaño del Creador si nos esforzamos por otorgarle a Él.

Nosotros “usamos” al Creador como una lente de aumento y amplificamos el delgado rayo que formó toda la creación, toda la materia. Incrementamos ante nuestros ojos tanto la materia como el placer de manera proporcional a la grandeza del Creador. Esta oportunidad se nos concede mediante una “herramienta” llamada “la intención de otorgar”.

Esta es llamada “otorgamiento”, pero debido a ello recibimos la oportunidad y adquirimos la habilidad de incrementar nuestro deseo de recibir que fue moldeado “de la nada” por el Creador. Es similar a un diminuto grano de arena, a la punta de la aguja que podemos multiplicar proporcionalmente hasta la “escala” del Creador para que pueda ser llenada con la Luz que es tan poderosa como el Creador mismo.

Esto sucede porque nosotros comenzamos a trabajar en otorgamiento “en la punta de una aguja”, en un “diminuto grano de arena”, de un deseo de recibir que fue creado por Él. Recibimos un grano de deleite y simplemente no podemos “encajar” más en este pequeño deseo que es tan pequeño como un grano de arena. Sin embargo, si logramos expandirlo en aras del otorgamiento, es de crucial importancia tener claro para quién lo hacemos. Por lo tanto, multiplicamos nuestro deseo y el deleite proporcionalmente conforme a la escala de Su amor por nosotros, como un infante que sonríe a su madre y así le causa una enorme alegría.

Esta es la “patente” que usamos, una oportunidad milagrosa que nos concede el Creador. Usamos el poder y la fuerza de Su amor por nosotros al expandirnos con su ayuda. De otra manera, seríamos las criaturas más bajas en el mundo. Todos los otros niveles de la naturaleza (inanimado, vegetativo, y animado) se satisfacen directamente, mientras que por el simple hecho de que nacimos como personas, pasamos por todos los niveles previos (inanimado, vegetativo, y animado) y sólo nos queda una cosa, un punto en el corazón que está completamente vacío de cualquier llenado.

Debido a que somos tan infelices, se despierta en nosotros una diminuta chispa. Es un deseo de recibir placer en el nivel hablante que ahora todavía permanece vacío en nosotros. Si fallamos en recibir el poder del Creador y no tomamos “ventaja” de Su amor y Su actitud amable hacia nosotros al usarlo para “magnificarnos” mediante esta cualidad, nos quedará sólo un deseo escaso y hueco. Hasta la muerte es mejor que ese tipo de vida…

Afortunadamente, hemos recibido una oportunidad de recibir el poder del Creador si nos tratamos unos a otros de una manera correcta. Es por eso que sucedieron la ruptura y todos los otros tipos de preparaciones de Arriba, de manera que las personas puedan sentir una necesidad de amar o al menos tomar consciencia de la necesidad de unirse.

(101404 – De la 1° parte de la lección diaria de Cabalá del 25 de Febrero del 2013, Escritos de Baal HaSulam, “Carta 29”)
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