No vivamos en una mentira

Dr. Michael LaitmanLos Escritos de Rabash, vol. 1, artículo 19, “El asunto de la alegría”: Y ahora él no quiere que el Creador le dé algo. Así que él no está pidiéndole algo al Creador. Y todo su objetivo ahora es sólo desear agradecerle al Creador. Resulta que él ahora tiene adhesión con el Creador porque está ocupado con el otorgamiento. Así que debido a eso, desde el interior de la adhesión, el estado de alegría y plenitud se atrae hacia él desde la fuerza con la que él está ahora en adhesión con el todo.

Pero, cómo es posible adherirse en plenitud. En mi interior yo siento todas las deficiencias y no hay adhesión en el todo. Yo estaría dispuesto a adherirme al todo como un bebé que se adhiere a su madre, pero lo que se me ha revelado es una imagen opuesta, totalmente incompleta: carente de todo, no hay nada, la “línea de izquierda” en su forma más extrema. Y entonces, “por encima de mi razón”, yo me adhiero al Creador. Esto es llamado “Dvekut, adhesión” al todo. A pesar de este opuesto pleno y completo en mi mente y corazón, yo me elevo hasta la plenitud, y en la equivalencia, yo lo revelo a Él.

La sensación de plenitud puede cabalgar solo sobre la sensación de falta de plenitud. No puede haber una sin la otra. Simplemente, estas dos cosas extremas no se me revelan juntas, en vez de ello ocurren de manera intermitente: una vez es de noche y una vez de día, una vez es por la tarde, y una vez por la mañana… Así es como yo ruedo entre ellas hasta que todas estas cosas se conectan en un estado en el que todos los componentes apoyan unas a las otras: “Y no hay diferencia entre “noche” y “día” y “la oscuridad iluminará como la luz”, y entonces habrá para mí un día que sea todo bueno, “24 horas” de plenitud.

Pregunta: Pero, ¿qué plenitud hay si dentro de mí hay una guerra?

Respuesta: Por el contrario, yo no siento la guerra, más bien siento placer, porque sólo de esta forma me elevo por encima de las dudas y me encuentro en otorgamiento. Precisamente este ascenso por encima de mi resistencia interior, por encima de la colisión dentro de mí, está demostrándome que yo vivo en la verdad y no en una mentira.

Pregunta: ¿Cuáles son las señales de esta plenitud?

Respuesta: Eso no me hace falta nada excepto este estado. En mis vasijas yace el Tzimtzum Alef (la primera restricción) y el vacío total, las tinieblas, como un “agujero negro”, y por encima de él, yo ensamblo y estabilizar la plenitud donde se vierte la luz, donde todo lo que soy se encuentra en otorgamiento.

De esta manera toda mi oscuridad, todo mi “agujero negro”, si lo utilizo correctamente al elevarme por encima de él, de repente se convierte en una fuente de Luz del Infinito.

Yo necesito este dipolo de dos opuestos; de menos (-) infinito y de más (+) infinito. Sólo en estas condiciones estoy seguro de aferrarme a la verdad. Por el contrario, si el más no está ensamblado por sobre el menos, entonces esta no es la “línea media”, y yo simplemente no tengo criterios para medir. La alegría siempre se comprueba con respecto la deficiencia, la plenitud con respecto a la falta de plenitud. Y sólo desde dentro de la oscuridad, yo alcanzo la Luz

 (101327)
De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 2/25/13, Los Escritos del Rabash

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