Un “reinicio” de los deseos en el nivel del egoísmo desarrollado

thumbs_Laitman_115_07Pregunta: Las estadísticas muestran que las buenas relaciones en el trabajo incrementan la lealtad de los empleados hacia su compañía e incluso evitan el riesgo de una muerte prematura. Sin embargo, los colegas continúan peleando, enojándose entre sí, defendiendo su territorio, y peleando por sus intereses ¿Por qué es imposible neutralizar esos conflictos?

Respuesta: Todo lo que el mundo moderno ha intentado en los pasados 20 a 30 años son de alguna manera intentos de conectar todo en un todo único, de darles a las personas una sensación de suavidad, armonía, cooperación, de llevar a un equipo a cierta base común, planes y soluciones comunes, de encender una chispa en su trabajo. Pero todo ha sido en vano.

Antes, cuando un gestor “arrojaba” una idea, las personas se emocionaban y lo seguían, pero hoy nadie quiere nada, ni siquiera por dinero.

Las personas van al trabajo como “zombis” sólo porque tienen que ganarse la vida para no ser indigentes mañana. No son capaces de comunicarse entre sí. Medio dormidos, pasan su tiempo en el trabajo y se van al final del día.

Las personas han perdido el gusto por el trabajo; no tienen ningún propósito. No hay a nadie ni nada qué encender; ya no hay grupos sociales que produzcan nuevas ideas grandes como antes cuando el egoísmo estaba aún en proceso de desarrollo.

Pero ahora es momento de un estado avanzado de egoísmo, el cual está volviéndose integral. Y es por esto que estamos perdiendo nuestras metas, nuestro llenado, e intereses que alguna vez tuvimos. No hay nada de eso hoy.

Debido a esto, es muy difícil que los jefes y los directivos mantengan interesados a sus empleados. No son capaces de hacerlo porque ellos mismos tienen que forzarse a trabajar. Y esto continúa goteando y degenerándose día a día, un año tras otro.

La persona no tiene motivación para hacer nada: ¿Para qué? Yo mismo me fuerzo a trabajar. Por supuesto estaría contento de recibir mis patéticos “centavos”, y nada más me importa. No me importa la producción, el equipo, el trabajo mismo, el rango, o el llamado interno. Las personas han perdido toda motivación para trabajar; ni siquiera les preocupa la recompensa monetaria.

Es sólo que nuestros deseos, que son precisamente nuestro material interno, están pasando por un muy serio “reinicio”. Están cambiando de lo personal a lo colectivo. Pero nosotros no sabemos cómo llenar sus deseos colectivos.

Más aún, no percibimos que esos deseos son colectivos, pero continuamos sintiendo una dependencia cada vez más crecientes uno de otro, y tratamos de escapar de ello, cada uno a su propio nicho. La persona se acerca a mí, y yo ya estoy listo para incinerarlo con mi mirada. De antemano, yo estoy preparado para alejar a esa persona.

Este es un problema universal, pero no es nuestra culpa. Los directivos necesitan entender esto, y al mismo tiempo pelear con esos problemas dentro de ellos mismos.

La única solución es explicarles a los empleados de la compañía este estado, mostrarles las estadísticas, y de alguna manera explicarles el método de desarrollo integral. Cuando involucramos a las personas en los talleres, ellas desarrollan deseos completamente nuevos: colectivos y redondos, no individuales o lineales, integrales en vez de discretos. Y obtenemos una persona completamente diferente.

Esta persona se percibe a sí misma y al equipo como un todo único. Comienza a ver que cuando se involucra en este equipo, comienza a respirar, abre sus ojos, ella puede pensar más claro, comienza a escuchar, todo se vuelve más preciso, despierta. Ella comienza a sentir que la vida tiene una chispa; hay entusiasmo.

Una vez que explicamos que unirse con otros es necesario para revelar un nuevo deseo común, colectivo donde uno experimentará entusiasmo, una vida común, un llenado común, entonces a pesar de la dependencia de un equipo, la persona lo disfrutará porque esta dependencia es redonda y exhaustiva. Todos la necesitamos porque nos sentiremos ligeros y libres, la vida será un placer, y nos elevaremos como si tuviéramos alas.

Hoy, las personas están dispuestas a cualquier cosa porque este es el problema más grande en el mundo. El suicidio, las drogas, la depresión, el divorcio, el crimen, y todo lo demás sucede por el vacío; no tenemos donde escondernos de nosotros mismos. Démosles a las personas un llenado y todo esto se irá.

(101315 – Del Kab.TV “Secretos profesionales” del 2/8/13)

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