Una partícula de materia al lado de una chispa de Luz

Dr. Michael LaitmanEstamos en el mundo de Ein Sof (Infinito). Pero en el mundo de Ein Sof hay una Luz muy pequeña: Nefesh de Nefesh que creó al ser creado como “algo de la nada”, como un grano diminuto del deseo de recibir. Esta es la primera fase, la “fase raíz” del mundo de Ein Sof. ¿Por qué es llamado infinito?

Porque no hay nada además de la pequeña chispa de Luz y la pequeña partícula de materia. Todo lo demás viene por cuenta de la grandeza de la Luz en las sensaciones de la partícula del ser creado, por el gran respeto hacia la Luz que lo ha creado y que se encarga de él. A partir del reconocimiento de esta grandeza viene la sensación del mundo de Ein Sof.

Entonces esta partícula comienza a desarrollarse y a volverse cada vez más independiente, y todos los mundos nacen en sus sensaciones. Primero ocurre instintivamente, bajo la influencia de la Luz. Pero con el tiempo su desarrollo alcanza el punto en el que estamos ahora. Sien este momento, desde este estado, nos elevamos de vuelta mediante el uso de todas las preparaciones que fueron hechas para nosotros, alcanzaremos el verdadero reconocimiento de la Luz.

Pero podemos decir que esto es real sólo de manera condicional, puesto que es imposible alcanzar la verdadera esencia del Creador y la altura con respecto al ser creado. Pero cuando nos elevamos de nuevo, descubrimos la Luz de NRNHY, la medida en la que el Creador nos permite alcanzarlo a Él llamada “adhesión”. En esa medida, conforme a Su voluntad, nosotros tenemos que ser como Él.

Se nos dice: “El levanta del polvo al pobre ” (Salmo 113). Pero nosotros no demandamos que Él nos levante del polvo con el fin de ser rico, más bien queremos elevarnos sólo para poder respetar y alabar al Creador. Esta es la única razón por la que le pedimos que nos levante del polvo, con el fin de alcanzar Su grandeza y no con el fin de mejorar nuestra propia condición.

Este ascenso es con el fin de entender quién nos ha creó y quién cuidado de nosotros. La materia misma puede permanecer en la pobreza absoluta, puesto que lo importante para nosotros es unirnos a la Luz superior, al atributo de otorgamiento, no por nuestro propio bien, sino para darle contento al Creador. Esta es nuestra única esperanza. Así adaptémonos perfectamente nosotros mismos al cuadro, a la imagen, es decir al mundo de Ein Sof: una partícula de materia junto a la chispa de Luz, y todo lo demás es la grandeza infinita del Creador.

(102097)
De la preparación para la lección diaria de Cabalá del 3/7/13

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