El misterio de la vida que no ha sido resuelto

Dr. Michael LaitmanLa sabiduría de la Cabalá considera toda la creación como un deseo de recibir dividido en cuatro niveles: inanimado, vegetativo, animado, y hablante.

En esencia, esto habla acerca de la fuerza vital que actúa dentro de ellos. En el nivel básico del inanimado, sólo constituye la necesidad compulsiva de mantener su estructura. Entonces todo comienza de una simple polaridad, de “más” (+) y “menos” (-), de un electrón y un protón, a los cuales se anexan otras partículas, formando una completa “galaxia” dentro del átomo.

Después los átomos construyen todo tipo de fórmulas de materia inanimada: gases, líquidos, sólidos, plasma. Y en el siguiente nivel se conectan en moléculas, y en un momento en particular se forma la vida dentro de la materia.

Nosotros no entendemos cómo sucede esto. Porque hasta ahora las partículas estaban conectadas unas con otras “mecánicamente”, después súbitamente algo nuevo aparece entre ellas.

¿Qué es la vida? ¿Simplemente los “saltos” de los electrones? No ¿Básicamente, de qué manera es diferente la materia orgánica animada de la materia inerte del nivel inanimado? La ciencia no sabe esto. Pero vemos que la fuerza vital, el metabolismo, la reproducción, todo tipo de conexiones mutuas forman la memoria, forman reacciones que producen las conexiones y la unicidad de todo tipo de diferentes células. El origen de toda esta evolución sigue siendo un misterio para nosotros. Nadie ha tenido éxito en crear el nivel vegetativo o animado a partir del nivel inanimado.

Pero en realidad, estamos hablando de la fuerza vital, del deseo que actúa dentro de la materia. Esta se deriva de la interacción espiritual de las Luces y las vasijas; esta es la razón por la cual su aparición no puede explicarse en términos físicos. Nosotros descubrimos e investigamos todo tipo de fenómenos pero no la fuerza que los forma.

De esta manera, el deseo de recibir es la fuerza básica de la creación y nosotros sólo podemos atestiguar su existencia. Vale la pena aceptar esto como un hecho para ser capaces de descubrir y percibir más tarde el resto. Porque en suma somos criaturas que nos percibimos en cierto tipo de realidad, en un momento particular de nuestro desarrollo. Ciertamente hacemos preguntas, pero con el fin de encontrar respuestas acerca de ellas, es necesario ir, ya sea al principio de la creación, o a su final.

La persona es una parte pequeña y limitada de la inmensa creación, y si queremos investigarla, primero debemos crecer hasta alcanzar sus dimensiones, hasta la altura requerida. Sólo entonces seremos capaces de comprenderla, absorberla, e investigarla a través de análisis y síntesis.

En general, la vida es Luz. Pero descubrimos esto dentro de un deseo que nace dentro de nuestra comprensión de los fenómenos en los niveles del inanimado, vegetativo, animado y humano. En realidad, es uno solo, aun cuando en la “pantalla” de nuestra consciencia vemos todo tipo de imágenes que son trazadas por la Luz; aun cuando estas nos obligan a experimentar todo tipo de emociones, todo esto tiene lugar dentro de nosotros y no en la realidad. En la realidad sólo existen el deseo y la Luz que lo pone en movimiento, en un grado mayor o menor. Si es en un grado mayor, entonces uno está feliz, y si es en un menor grado, entonces uno llora. Y así es como nos desarrollamos…
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De la 4º parte de la Lección diaria de Cabalá del 4/10/13, “Introducción al Libro del Zóhar”

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