Gotas de suerte

Dr. Michael LaitmanPregunta: Ya está absolutamente claro para nosotros que el Creador está detrás del deseo espiritual de un amigo. Pero ese pensamiento se escapa constantemente hacia el lado. Usted piensa, “Yo doy y doy, ¿cuándo voy a sacar algo de esta?” Por otro lado, el juego está amañado, y todos los estados fueron preestablecido: cuando sacaron a Moisés del río, el salto de Najshón el agua, la toma de la última piedra de la Torre de Babel… Al parecer hay algún tipo de apalancamiento que hace posible que nosotros podamos ser acomodados en un estado. Usted dijo una vez que es posible aprender durante años y hacer un esfuerzo para conectarnos, pero hay suerte para todo. ¿Qué es la “suerte” en la espiritualidad y cómo puede uno obtenerla?

Respuesta: La suerte viene a la persona con la condición de que ella esté lista para participar en el “juego”. Es como si yo fuera a un casino, y allí en cero, en el rojo… Yo no me rindo, creo en la suerte y realmente insisto: la suerte tiene que venir. Yo involucro a mis socios, amigos y a mi maestro, a que nos dirijan con mayor precisión. Debemos incluir a los sabios cabalistas quienes nos han traído a este camino. Ellos ya jugaron bien el juego, de manera correcta, sensata y eficaz. Además, nosotros involucramos al Creador: Si lo hacemos todo bien, entonces podemos recibir ayuda de Él y lograr de Él una “señal de buena suerte”. Esto puede alcanzarse sólo de esta manera.

Nuestra suerte es que hemos sido elegidos ya para un rol especial: llevar al mundo hacia la corrección. Si aceptamos esta “carta” y estamos listos para jugar, ya tenemos algo en nuestra mano. Por otro lado, también debemos tomar la segunda “carta”, es decir, el grupo y el maestro, juntos con los cuales podemos organizar las reglas generales del juego.

Y si nos organizamos todo correctamente, entonces tenemos a alguien con quien jugar, con la Fuerza superior, con el Creador. Y entonces viene la suerte: la Luz superior “gotea” sobre nosotros. No fluye, sino que gotea, y aunque estas gotas descienden de forma intermitente, en última instancia, ellas nos corrigen y nos conectan, moldeándonos en una forma tal que el Creador se revelará entre nosotros.

Esto es llamado “suerte”. Tener suerte significa estar listo para trabajar, recibir las gotas de Luz y no desesperarnos en los intervalos entre ellas, estando en un estado negativo y uno positivo, en la oscuridad y en la Luz, y corregirnos a nosotros mismos para que el goteo de la “suerte” se convierta en una corriente fuerte.

Aquí todo depende de los deseos, en nuestros Kelim. La “suerte” le llega a la persona, si está dispuesta a aceptar estas gotas sin queja y a continuar en el camino, mientras que las interrupciones que hay en medio no dejan que se convierta “aguas poderosas”. No todos están listos para permanecer en esto. Alguien que esté listo, él tiene “suerte”…

Pregunta: En otras palabras, ¿no todos son capaces de anularse?

Respuesta: En efecto, no todos. Como está escrito, “Mil entran en una habitación, y uno sale a enseñar”. Como se entiende, esto no habla acerca de una persona de cada mil. En general, el alcance del método ya es un gran paso hacia adelante. En palabras de Baal HaSulam, incluso si las personas entran en contacto con el método incluso una sola vez, su recompensa es muy grande, y ellas son elevadas y separadas del resto de la humanidad.

Y a pesar de todo esto, muchos en el camino. ¿De qué depende? De esa misma “suerte”…

Pregunta: Pero todo lo que hay en mí ha sido formado por el Creador. ¿Dónde está el punto de inflexión, donde el que está trabajando no es Él, sino que soy yo?

Respuesta: El punto de inflexión está en esto: la persona tiene que pasar de su relación con el Creador y los estudios, de sí misma a sus amigos. Este es el punto. Si está preparada para doblarse a sí misma y no romperse, si está dispuesta a persistir y a no abandonar el camino mientras descubre el verdadero odio, entonces ella alcanza grandes cambios.

En general las personas se rompen en este punto: Ellas están listas para todo, excepto para anularse ante los amigos. Empiezan los cálculos, las excusas: la familia, los hijos, la vida cotidiana, el orgullo espiritual… en resumen hay muchos problemas, pero este es precisamente el examen, el Creador no puede ayudarnos aquí.

De una u otra forma, el resultado no se conoce desde el comienzo, el destino de la persona no ha sido registrado desde el principio. ¿Estará ella dispuesta a doblarse? Es necesario trabajar para anularse absolutamente ante el maestro y el grupo. Es aquí específicamente que se necesita “la suerte”…

(103748 – De la charla durante una comida festiva del 27 de Marzo del 2013)

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