La primera respiración

Dr. Michael LaitmanBaal HaSulam, “El secreto de la gestación es el nacimiento”: Y esta es la señal de que una criatura es digna de la Luz de vida, ya que ella tiene el poder de realizar al menos una contracción por alguna razón, desde entonces, la Luz de vida aparece y realiza la expansión y se crea el primer movimiento de la vida. Por lo tanto, este movimiento no se detiene y la criatura cobra vida y movimiento.

Este primer movimiento es llamado un alma, es decir el espíritu de vida que uno respira, como se nos dice: “Y Él soplará en su nariz el aliento de vida”.

Pero los niveles inanimado, vegetativo y animado de la naturaleza no tienen el poder de realizar una contracción interior de ninguna manera. Por lo tanto, la Luz de vida no puede investirse en ellos ni llevar a una expansión.

Él dio una ley que no puede romperse, que sin las contracciones y expansión, la vasija no será capaz de extenderse más allá de sus límites. Por lo tanto, los niveles inanimado, vegetativo e animado de la naturaleza, están condenados a la muerte eterna.

El hablante es de hecho totalmente apto para la vida, pero él nace muerto, puesto que necesita una causa y un factor para operar en ella, y para llevar a cabo al menos la primera contracción, que es causada por el aire frío que viene de la Torá y las buenas obras.

La humanidad está dividida en los niveles: inanimado, vegetativo, animado y hablante, de acuerdo a las raíces de las almas en Maljut de Ein Sof (Infinito), según los cuatro niveles de la profundidad del deseo de ellos desde la primera fase la cuarta. Sólo si la cuarta y última fase se despierta en la persona, es una señal de que ella puede participar en el trabajo espiritual de manera activa e independiente.

Las otras  personas que tienen un deseo en el nivel inanimado, vegetativo, y animado de la naturaleza, no puede despertarse para trabajar de forma independiente. Ellas son llevadas por la corriente de acuerdo a su nivel.

El nivel del hablante en la persona es llamado el punto en el corazón. Pero incluso si la persona ya ha nacido con un punto en el corazón y después de sus vidas anteriores ya está preparada para el trabajo espiritual, esto no quiere decir que puede despertarse por sí misma. Ella necesita algún factor externo que la obligue a realizar la contracción, como resultado de las presiones, la desesperación, y diferentes eventos desagradables que hacen que la persona se sienta bajo presión y amenazas. Estas presiones la obligan a pensar acerca de cómo puede trascender su naturaleza.

Así que un grupo de cabalistas pasa por diferentes estados desagradables. Las personas que ya han sido preparadas son incorporadas al grupo y quieren avanzar. Ellas no huyen de los problemas ni miran simplemente las cosas desde el costado, sino que participan activamente en la vida del grupo. Ellas sienten un viento frío, como resultado de los acontecimientos desagradables y los temores que las obligan a realizar la contracción.

El viento no es un estado inerte. Este saca a la persona del nivel inanimado de la naturaleza, al nivel vegetativo. El viento mismo es aire, pero su origen es Bina, el alma que la llena. De esta forma prueba primera vez la persona lo que es aire, lo que es la sensación en el nivel de Ruaj.

Este evento desagradable fuerza al viento frío en la persona, el cual hace que ella se contraiga. Pero al superar la contracción ella misma se expande, es decir que realiza la acción opuesta. Quiere recibir el aire frío sin congelarse y contraerse con temor, más bien expandiéndose en Jassadim y otorgamiento. Con el fin de hacer eso, ella tiene que elevarse por encima de este estado por medio de la fuerza de otorgamiento en adhesión con el Creador, y entonces, por primera vez puede realizar una respiración espiritual. El viento ha sido puesto en ella por la fuerza, y ya lo exhala y está lista para la nueva acción.

Después de varias acciones que podrían llamarse las plagas de Egipto, la persona empieza a “respirar” de forma independiente. Incluso podría estar lista para realizar por sí misma la “contracción”, lo cual es llamado “Yo despierto el amanecer y no es el amanecer el que me despierta”. Esto significa que ella no espera una razón externa, sino que empieza a respirar por sí misma. Por lo tanto ella se convierte en un alma viviente (Nefesh Jaya).
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De la preparación para la Lección diaria de Cabalá del 4/11/13

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