Una red de seguridad o una póliza de seguros Publicado en abril 8, 2013

Dr. Michael LaitmanLa persona tiene que crear una “red de seguridad” a su alrededor de manera que no se quiebre cuando la carga de trabajo sea pesada, cuando su sensibilidad se agudice y se le muestra toda la maldad que hay dentro de ella. El avance se mide por la rapidez con la cual se despierte la persona y la felicidad que sienta por haber recibido el “endurecimiento del corazón”, como dice Baal HaSulam: “Estoy feliz con la revelación de los malvados”.

La persona comienza a trabajar con los malvados, con todas las interrupciones: su falta de deseo, el pensamiento acerca de cuán difícil e inútil es el trabajo; ella critica a los amigos y al maestro y tiene quejas acerca de su vida. El mundo puede estar en ruinas y las personas a su alrededor pueden sentirse deprimidas, pero cuando ella las observa, parecen ser exitosas. Se le muestra una imagen distorsionada, y las personas en la calle parecen llenas de vitalidad y sabiduría.

Todo esto es un teatro y una mentira, y la persona definitivamente necesita una red de seguridad que haga que ella se sienta segura y reforzada para continuar moviéndose hacia adelante. Existen dos condiciones para eso: La primera condición es el grupo que enfoca a la persona en el Creador. La segunda condición es acudir inmediatamente al Creador con el fin de recibir la fuerza de otorgamiento que le permita estar por encima de la fuerza de recepción que el Creador evocará en ella la próxima vez. Así es como avanza la persona.

Por lo tanto, Rabash dice que la Luz les ayuda “sólo a aquellos que quieren abandonar el dominio del mal”, es decir a aquellos que se esfuerzan. Yo no puedo esperar que la Luz lo corrija todo por sí misma y que nada dependa de mí, no puedo pensar que no tiene sentido dar pasos en dirección hacia los amigos. La Luz no influirá en mí si yo no hago primero todo lo que está en mi poder.

Sólo soy capaz de hacer lo más simple: cuidar de los amigos, conectarme con ellos, abrazarlos, y hacer algo por ellos, incluso con la intención equivocada. En respuesta a esa falsa atención y a esas mentiras, el Creador me da el endurecimiento del corazón: yo comienzo a sentir una terrible pesadez y renuencia a hacerlo; no le veo ningún sentido. Esto significa que el Creador revela el mal en mí, y parece que estoy volviéndome cada vez peor y alejándome más y más de la meta.

Y la verdad es que tiene sentido que en todo en lo que uno se esfuerza, uno avanza hasta cierto punto, pero no retrocede. (Del artículo de Rabash “Qué significa que antes de que cayera el ministro egipcio, su llanto no fue respondido, en el trabajo”). Así es como me parecen las cosas ahora, dado que acuso y juzgo todo en el mundo mediante mis corrupciones.

Y la excusa es que uno no retrocede, sino que avanza hacia la verdad, lo cual significa que yo no me acerco a la falsa meta, como la veo en mi deseo egoísta, sino a la verdad, y entonces veo hasta qué grado puede operar en ellos el mal. Según la medida en que el mal se revele en la persona, ella puede regresar al lugar correcto con la ayuda del grupo con el fin de volverse hacia el Creador.

Sin un grupo la persona no tiene ninguna oportunidad de recordar que tiene que acudir al Creador. Ella lo olvidará y perderá la oportunidad que se le dio desde Arriba. No será capaz de usar el despertar que se le dio y simplemente caerá y se ahogará en el mal dentro de ella. Entonces necesitamos un entorno que eleve a la persona al buen estado y le muestre en qué direcciones debe actuar con el fin de salir del descenso.

El grupo opera como una madre que apoya a su hijo que está aprendiendo a caminar, y él sólo necesita dar un paso hacia adelante, así el da un paso tras otro hasta que reconoce la maldad total dentro de él, y entonces el Creador lo ayuda. Entonces vemos que el Creador escucha todo el tiempo la plegaria de la persona, y que es el Creador quien pone a la persona a atravesar tanto los buenos como los malos estados.

…y entonces necesitamos ser muy fuertes y no escapar, sino creer que el Creador escucha cada plegaria. La persona tiene que tratar de aferrarse en cada situación en dirección al Creador y asegurarse de tener el apoyo necesario. El coraje no está en luchar contra mi pereza, mis malas sensaciones, la desesperanza, la fatiga, o la impotencia; todos mis esfuerzos deben estar enfocados en organizar el apoyo adecuado para mí, es decir en prepararme.

Así la persona “se asegura” y se pone a sí misma de antemano, en una posición que no dependa de ella. Es como si yo comprara una póliza de seguros. No sé qué sucederá en un momento y quiero asegurarme de que en el momento en que me debilite y no sea capaz de controlarme, entonces alguien más, que es poderoso, cuide de mí. Él sin duda me ayudará y hará todo lo correcto para mi bien.

Yo consigo esa póliza de seguros por adelantado: a través del estudio, de mi compromiso con el grupo, y de mi participación en los deberes. Organizo todo para que cuando caiga, yo no esté completamente separado ni me pierda. Esta es la única manera en que podemos avanzar.

(103755 – De la preparación para la lección diaria de Cabalá del 27 de Marzo del 2013)
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