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Amando al duro padre

Dr. Michael LaitmanSupongamos que yo le hago daño a alguien. ¿Puede él amarme en retorno, en vez de sentir resentimiento y el odio hacia mí? ¿Para qué? Tal vez yo soy más grande y más inteligente. O ¿tal vez él me ama puesto que por medio de los golpes yo quiero llevarlo hacia el bien, hacia algo especial y sublime?

Por ejemplo, yo presiono a mi pequeño hijo a estudiar para que crezca más inteligente y se convierta en un “gran hombre”. A él puede no gustarle esto ahora, dado que puede querer jugar, pero yo lo obligo a estudiar.

En respuesta, él no me quiere, sino que me odia. Sin embargo, posteriormente, como resultado de mis golpes, crece más inteligente y gracias al estudio se desarrolla internamente. Yo lo obligo a desarrollarse, y con el tiempo él entiende que yo lo hago por su bien. Sí, yo lo presiono y lo obligo a seguir el camino difícil, pero eso no quiere decir que yo no lo ame, como él se pensaba anteriormente. No, yo lo hago así porque quiero lo mejor para él y sufro aún más que él por mi dureza, pero simplemente no tengo otra opción.

De esta manera, el Creador tampoco tiene otra opción: Esta es la única manera que Él puede crear al ser creado. Sólo entonces, cuando él se desarrolle, se volverá hacia el Creador no a causa de los golpes o los placeres que vienen de Él, sino de una manera diferente, con propósito, entendiendo que el Creador lo despierta para que se esfuerce y ​​ ascienda, para que alcance la vida eterna, perfecta, para que llegue a la comprensión eterna, y para que alcance un nuevo nivel especial.

Cuando él alcanza eso, ya cuenta con dos tipos de la naturaleza:

  1. Las sensaciones de placer y sufrimiento que proviene del Creador.
  2. Y por encima de ellas, él siente un nuevo amor por el Creador, en vez del odio que sentía antes.

Así es como el ser creado se vuelve independiente de su naturaleza inicial y recibe una segunda naturaleza.

En este mundo a veces yo también quiero que la gente me quiera, no porque yo soy agradable y bueno, sino que me ame tal como soy, incluso si los trato mal. Quiero que me amen y me aprecien, aunque los trate con todo rigor y les cause dolor. Quiero que me quieran no por la forma en que te trato a ti y a los demás, sino por lo que soy.

Es un poco como el juego que el Creador juega con nosotros, en el que establece una relación directa con nosotros y al mismo tiempo nos permite centrarnos en otra “línea directa”. Es como la relación que vemos entre los padres y los niños, en la que los padres aman a los niños a pesar de que ellos les causan grandes problemas y preocupaciones. Se nos dice: “El amor cubrirá todos los pecados”.

Así, podemos entender el juego que el Creador juega con nosotros. Todo nuestro trabajo consiste en trascender el cuerpo que sólo siente placer o dolor, estableciendo una actitud correcta hacia nuestro Maestro, quien nos enseña a trascender nuestro “animal”, y a apreciar Su esencia: ¿Por qué Él lo hace y para quién? Lo hace sólo por nuestro bien.

Se nos dice que Él sufre más que nosotros, ya que tiene que ocultarse a Sí mismo y hacer que nuestra parte “animal” atraviese diferentes padecimientos. Él lo hace para que podamos superar este nivel y convertirnos en seres humanos, sublimes, eminentes, maduros y desarrollados. Él quiere que nosotros apreciemos Su actitud de acuerdo con su esencia y no de acuerdo a la forma en que Él nos evoca a trascender el “animal”, haciendo caso omiso de los placeres y los sufrimientos que Él intencionalmente nos envía, y viendo todo con respecto a la meta.

En términos cabalísticos, esto significa que nosotros llevamos a cabo una restricción (Tzimtzum) en el “animal”, al sentir placer o dolor y apuntamos solamente hacia la meta, es decir, realizamos Zivug de Haka’a (copulación por golpe) por encima de todos los placeres corporales con el fin de estar sólo en otorgamiento mutuo con el Creador, a pesar de todos mis placeres y sufrimientos “animales”. Esto ya es un nivel diferente, más elevado, en el que yo establezco mi conexión con el Creador, según cuanto pensamos ambos en la conexión, en la única meta, en el estado especial.

Volviendo al ejemplo de padre e hijo: Cuando el hijo ya entiende por qué el padre lo trata duramente y lo obliga a estudiar, él trasciende el sufrimiento y se eleva a un nuevo nivel de relación con su padre, dado que ambos se preocupan por su éxito. Gracias a esto se encuentran en unidad, en adhesión, y en una intención común; ellos están conectados y se comprenden el uno al otro. Esto ya es un nivel espiritual, la unidad de espíritu, a pesar del dolor y las limitaciones que el hijo ha vivido debido a su padre en el nivel corporal.

Estos dos niveles son esenciales puesto que de lo contrario el padre y el hijo no serán capaces de establecer entre ellos una verdadera conexión personal interna. Sin la conexión espiritual ellos estarán conectados sólo por lo que reciben uno del otro, lo cual es el “nivel animal”, donde el ser creado es operado indudablemente por el Creador y permanece dependiente para siempre. Este ejemplo explica claramente la base de nuestra relación con el Creador.

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De una charla sobre la preparación para el Congreso de Nueva Jersey, 5/10/2013

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Nada personal

Dr. Michael LaitmanPregunta: En la educación integral, nosotros asignamos parejas que hagan ejercicios de unidad sistemáticamente. Un poco después, cuando se juntan, descubrimos que todas las parejas entienden la asignación de manera diferente.

Respuesta: ¡Muy bien! Que discutan y se complementen entre sí. Esto será muy interesante, porque ahora cada uno de ellos será capaz de entender a otras personas en la calle y en cualquier otro lugar. Se convertirán en los mejores psicólogos.

Comentario: Pero aquí es donde esto se detiene, la gente se refrena, porque nosotros les enseñamos que está prohibido compartir las experiencias personales.

Respuesta: No hay nada personal aquí. La persona se eleva por encima de sí misma.

Qué hay de personal en ir al médico y decirle que me duele el estómago y que mi deposición está suelta, perdón por decir esto. Y aquí yo digo: “Estoy increíblemente irritado y lo odio a él”. Es lo mismo, pero en un nivel diferente. ¿Qué hay en esto que no sea natural y personal, humano?

La persona ha recibido todo esto de la naturaleza. Sólo cuando esto llega al nivel corporal, ella ha recibido los problemas con intolerancia a los alimentos, y aquí también ha recibido los mismos problemas con “intolerancia a los alimentos”, pero en el plano espiritual, y es incapaz de tolerar a otra persona. Aquí no hay un pedazo de carne que no sea capaz de tolerar, sino a su compañero. ¡Es la misma cosa! Y nosotros debemos voltearnos al revés de manera muy natural en cada uno de los casos.

Es por eso que nos elevamos por encima de nosotros mismos y aprendemos sobre nosotros, este es el verdadero auto análisis. Esto es exactamente lo que necesitamos alcanzar, de lo contrario no sabremos cómo conectarnos entre nosotros. Todos necesitamos ser este tipo de psicólogo, e incluso más que un psicólogo normal.

Comenzamos a descubrir que nosotros y la sociedad somos un solo sistema organizado: cómo entrar en él, cómo construirlo, y cómo estar interconectados. Debemos sentir dónde ha asignado la naturaleza un lugar para cada uno de nosotros, cómo tenemos que comunicarnos con los demás.

Aquí no podemos hacerlo sin ir abriéndonos, al menos gradualmente, hacia las demás personas.

(106996)
De una charla sobre Formación Integral del 04/04/2013

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Una oración dirigida hacia el futuro

Dr. Michael LaitmanPregunta: ¿Cuál debe ser mi oración, MAN, en el grupo de diez?

Respuesta: Una oración, MAN, depende del estado en el que estés. Tú puedes pedir algo de ellos y ellos pueden pedir algo de ti, y ustedes operan mutuamente en relación con los demás. O pueden estar ya conectados y juntos pedir del superior quien está en el grupo de diez.

Tú dices: “El Creador está en la conexión entre nosotros”. Esta conexión entre nosotros es el vientre materno, es ZAT (las siete inferiores) de Bina, nuestro superior. No hay ningún otro superior, sino solo nuestro grupo conectado. Pero nosotros todavía no estamos conectados, y de esta manera nos dirigimos hacia nuestro futuro, a la forma conectada, y corregida que es nuestro siguiente y más elevado nivel. Nosotros nos volvemos hacia él y hacia el Creador, que está oculto en él. Esto significa que la oración, MAN, puede dirigirse desde cada uno de ustedes hacia los demás, o de todos ustedes hacia su forma superior futura.

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De la 3° parte de la lección diaria de Cabalá del 5/6/13, TES

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Una Convención que nos lleva a la eternidad

Dr. Michael LaitmanRabash, Shlavei HaSulam (Peldaños de la escalera), “El propósito de la Sociedad” (1984 parte 1): Y es por eso que estamos aquí reunidos, para establecer una sociedad en la que cada uno de nosotros siga el espíritu de otorgamiento al Creador. Y para lograr el otorgamiento al Creador, nosotros debemos comenzar con el otorgamiento al hombre, lo cual es llamado “el amor por los demás”.

Gracias a ello seremos capaces de otorgarle al Creador, a la fuerza general de otorgamiento. Esto es lo que llamamos el atributo por el cual nos elevamos por encima de nuestro ego.

El otorgamiento mutuo es el amor por los demás. Si amo a alguien, yo quiero darle todo y me aseguro de que él se sienta bien. Es como si yo estuviera constantemente dentro de él y me viera a mí mismo sólo como un medio para otorgarle a él, lo cual me ayuda a trascenderme a mí mismo.

Esta es la razón por la que fue creado un gran mundo, con tanta gente dentro de él. Esto nos permite reunir y establecer un grupo donde, por medio de la conexión mutua entre nosotros, todos serán capaces de trascender su ego y ver que tienen los medios para adquirir una segunda naturaleza: el otorgamiento. De hecho, esto es lo que llamamos la salida del ego, de su sistema limitado.

Y por otro lado, estar orgullosos de que el Creador nos haya dado la oportunidad de estar en una sociedad en la que cada uno de nosotros no tiene sino una única meta, que la Divinidad habite entre nosotros.

Nuestra meta es que la revelación del mundo superior nos llene. Esto se conoce como “la revelación de la Divinidad”, la cual ocurre entre nosotros. Cada uno de nosotros es un egoísta, pero cuando salimos de nuestra naturaleza y comenzamos a elevarnos por encima de nosotros mismos, se crea entre nosotros una gran fuerza colectiva, llena de otorgamiento mutuo. Nos aseguramos de lograr esta fuerza mutua cuando nos otorgamos mutuamente unos a otros, y nuestra preocupación es llamada garantía mutua.

Todos nosotros sentimos el mundo superior en esta fuerza general. Allí descubrimos las fuerzas de todas las personas que vivieron antes que nosotros y que viven en este mundo junto con nosotros, de todas las personas que se trascienden a sí mismas y viven en un estado eterno.

Esta fuerza general es un alma colectiva. No hay almas individuales separadas, sino una sola alma para todos. Pero en ella, todos sienten el mundo eterno en diferente profundidad y expansión, según la medida en que la persona se eleve por encima de su ego.

Pasamos por ascensos y descensos a lo largo de este camino que convocan diferentes estados en los que el mundo eterno parece estar cambiando. La verdad es que éste no cambia, como se nos dice: “La Luz está en absoluto reposo”, pero sentimos como si cambiara, puesto que en realidad nosotros estamos cambiando. Nuestro ego está transformándose todo el tiempo, lo superamos de diferentes maneras y, en consecuencia, la imagen de nuestro mundo y las sensaciones que experimentamos son muy dinámicas.

De esta manera, nosotros avanzamos hasta que todo esté totalmente revelado y este es el final de la corrección. Todas las personas en este mundo tienen que alcanzar eso. Incluso si los cuerpos cambian, nuestras partes espirituales siguen siendo las mismas. Los cuerpos nos separan de la sensación general en los individuos, pero si dejamos el cuerpo, de inmediato sentimos un solo mundo y nos sentimos como uno. Hacia allí precisamente es que nos dirigimos.

Los esfuerzos que hacemos en la convención dependen de nosotros. Podemos experimentar este estado eterno por un par de minutos. Esto puede ser temporal y puede desaparecer, pero el fenómeno realmente permanecerá y nos atraerá hacia delante con fuerza para ayudarnos a superar las fases futuras.

Si realmente hacemos grandes esfuerzos, entonces, además de este mundo nosotros sentiremos el mundo espiritual y viviremos en dos mundos. Todo esto depende de nosotros. Si podemos pensar inicialmente en esto y nos preparamos para ello, entonces, quien llegue a la convención se unirá a nosotros y todos avanzaremos juntos.

Así que esperemos la revelación del mundo superior, la cual siempre vemos como la meta que se alcanza por medio de nuestra unidad.

Y a pesar de que todavía no hemos logrado esta meta, es decir, que no hemos sentido el mundo superior al salir nuestro ego, tenemos el deseo de lograrlo. Y esto, también debemos apreciarlo.

Es cierto que apenas acabamos de comenzar, pero esperamos alcanzar la meta, y esto debemos apreciarlo. Depende de nosotros y depende de nuestros esfuerzos. Se nos dice: “La persona puede comprar su mundo en una hora”. Si las personas que son parte de un grupo realmente quieren trascenderse a sí mismas, ellas sentirán realmente este ascenso.

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De una charla sobre la preparación para el Congreso de Nueva Jersey del 5/10/2013

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“Como el lirio entre espinas”

Dr. Michael LaitmanPregunta: ¿Por qué el Creador me envía pensamientos “espinosos”?

Respuesta: Del artículo de Rabash “Que es el lirio entre las espinas, en el trabajo”: El Zóhar dice: “Como el lirio entre las espinas, así es mi amado entre las jóvenes”. El Creador deseó que Israel tuviera la forma que tiene Arriba, para que haya un lirio en la tierra como el lirio superior, que es Maljut, y un lirio que tiene un aroma y es seleccionado de entre todos los demás lirios en el mundo es el que crece entre las espinas.

Un lirio puede crecer y florecer sólo si crece entre las espinas. Es imposible crecer sin las espinas. Las espinas son las fuerzas que nos ayudan a avanzar. De lo contrario caeríamos dormidos pacíficamente en nuestro deseo de recibir y nunca querríamos elevarnos por encima de él.

Las espinas son las fuerzas del movimiento que nos empujan hacia adelante y nos ayudan a avanzar mientras que nosotros aspiramos al reposo, satisfacción y placer. Ellas aparecen cuando no hay otra opción, cuando la persona deprecia la opción de avanzar por su propio esfuerzo y trata de descansar todo el tiempo, justificándose a sí misma, sintiendo que ella hace lo suficiente y que todo está bien.

Entonces, su terquedad y su pereza se acumulan gradualmente hasta que aparece una espina grave. Entonces comienza a gritar y a avanzar. Todos estarán de acuerdo, juzgando por su propia experiencia y dirán que esto es exactamente lo que sucede, a veces más y a veces menos. Esta es la forma en que se le enseña a la persona que ella debe encontrar el poder para avanzar por sí misma y no esperar las espinas. Pero todavía habrá espinas, ya que es imposible que podamos arreglárnoslas completamente sin ellas.

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De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/3/13, Escritos de Rabash

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Tu medio shekel

Dr. Michael LaitmanPregunta: ¿Qué significa que la persona sólo debe presentar su “medio shekel” en el trabajo y el Creador le agrega la otra mitad?

Respuesta: Mi “medio shekel” significa que yo tengo que aportar la vasija, la deficiencia, mientras que el llenado viene de Arriba. Esta deficiencia es necesaria con el fin de adquirir la fuerza de otorgamiento. Si mi deficiencia es correcta, yo recibiré la otra mitad.

Pero por lo general nosotros preparamos el deseo de recibir para nuestro propio bien y gritamos: “¡Dame, dame!” Entonces decimos: “¡El Creador no nos da nada! Él debe estar ofendido y todo este método no funciona”.

No somos conscientes del hecho de que nuestra vasija está dirigida en realidad a lo que el Creador no nos da. Él sólo nos da una vasija de otorgamiento, la Luz que Reforma, que es la única cosa que pueden pedir. Si realmente la piden, ustedes la reciben.

 (107003)
De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/3/13, Escritos de Rabash

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Convención en Nueva Jersey “Del mí, al nosotros, a uno” – 05.11.13

Convención en Nueva Jersey, día 2, Lección 3
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Convención en Nueva Jersey, día 2, Taller 2
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Convención en Nueva Jersey, día 2, Lección 5
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