Bienvenidos al crucero eterno

thumbs_laitman_577Baal HaSulam dice en el artículo “Arvut” (Garantía mutua) que si la sociedad se preocupa por cada uno de sus miembros, esta puede neutralizar el deseo egoísta de la persona.

Supongamos que yo voy en un crucero de placer con “todo está incluido”, y no siento preocupaciones dado que el servicio realmente incluye todo lo que pueda imaginar. Yo me instalo en mi camarote y me alisto para pasar dos semanas de puro placer. Sin embargo, mientras nos ponemos en marcha, se me dice que este será un crucero eterno. Por lo tanto, yo lo vivo, y todo está preparado para mí: Desayuno, almuerzo y cena se sirven justo a tiempo, mi cabina siempre está arreglada, hay una biblioteca, una sala de cine, Internet, piscina, etc. Todo está a mi servicio.

Además de eso, todos me tratan muy bien y son muy atentos, y no tengo nada de qué preocuparme. Las personas a mi alrededor están dispuestas a ayudarme en cualquier momento y de cualquier manera. Estos son los principios sociales en este barco, y se aplican para todos sin excepción.

Así que, ¿cómo reaccionará a eso mi naturaleza? ¿Es posible que el ego haga erupción en esas condiciones? Las personas a mi alrededor me enseñan a anularme por medio de su actitud hacia mí, y yo mismo ya no busco maneras de llenare y satisfacerme.

Por ejemplo, no ando por los bares y restaurantes en busca de delicias que todavía no he probado, sino que me siento satisfecho con una comida sana sencilla. Los lujos no me emocionan como antes. Allí todos los días está abierto un buffet de postres, y esto frena mis demandas rápidamente. Después de un par de días, ya restrinjo mi “consumo diario”, y después de una semana, estoy satisfecho con una taza de café y una galleta. La atmósfera está llena de Luces Circundantes que están listas a frenar y a calmar constantemente mi ego.

Lo más importante aquí es el ejemplo que yo tomo de los demás y la actitud que ellos me enseñan. Estoy en compañía de personas que se satisfacen con poco. Esto es lo que es aceptado entre ellos, y eso es todo. Ellos realmente no necesitan más que eso. Ellos prefieren disfrutar de las buenas relaciones que ahora yo tomo en porciones, en vez de alimentos. Si me siento triste y tomo una porción de “nuestro amor”, me lleno de amor inmediatamente.

Esto se debe a que yo estoy en una red de relaciones sociales humanas, cuyo mensaje claro, es que nunca me faltará nada. En realidad, la sensación misma es suficiente y no se necesita nada más. En un principio, debido a nuestra naturaleza, nosotros dependemos del entorno, y no hay compromisos aquí. Por lo tanto, si el grupo irradia una actitud correcta hacia mí, imbuida de tranquilidad, paz y buena voluntad, entonces medio día después, yo también sentiré que todo es exactamente como debe ser. Sin embargo, si me encuentro en alguna pandilla, yo también absorberé sus principios.

Dentro de la persona hay una inclinación natural a adaptarse al entorno. Yo simplemente no tengo los medios y no tengo manera de luchar contra esta inclinación. De tal manera que, en cuestión de un par de horas, yo me incorporo en la atmósfera general de garantía mutua y dejo de preocuparme por mí mismo. Las personas que hay a mi alrededor son mi red de conexiones y son las más cercanas a mí. No puedo resistirme a sus opiniones dado que también soy parte de la red general.

Así que, cuando sea mi turno de revelar al Creador, la raíz de mi alma, se me lleva a un nuevo tipo de conexión, a un grupo. La misma ley opera aquí: El grupo me dice que no tengo nada de qué preocuparme y que dejaré de preocuparme por esto. Pero además de eso, éste tiene que transmitir el mensaje de que tengo que conectarme con los amigos y adherirme al Creador. Esto se debe a que la auto anulación no es suficiente, yo también necesito la dirección correcta, y también recibiré este mensaje.

Mi libertad de elección no me la quitan en el grupo, puesto que eso sólo me suprimiría. En la espiritualidad, las opiniones de los demás no se transmiten de manera automática. Este es otro barco que yo tengo que elegir por mí mismo. El Creador me lleva a la escalera, pero para cada paso se requiere de un gran esfuerzo y del fortalecimiento en el camino. Sin embargo, ¿puedo fortalecerme? ¿Debo cumplir con mi libre albedrío? Sin el libre albedrío, nunca desarrollaré al humano dentro de mí.

Un “ser humano” (Adam) es sólo aquel que se presiona a sí mismo para entrar en el grupo y ser incorporado en los amigos. Entonces, yo recibo todo lo demás de forma automática, dado que ya no tengo control sobre eso.

En resumen, nosotros elegimos una sola cosa: el entorno. La primera y principal condición es la garantía mutua. Si estamos conectados en garantía mutua y les proporcionamos a todos todo lo que necesitan para la auto anulación, entonces no necesitamos sino empezar.

La segunda condición es asegurarse de que todos tengan los estímulos e incentivos para que se aferren de manera segura a los amigos. Esto asegura el buen destino de la persona.

 (106511 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 4/30/13, “Garantía mutua”)

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