La llave para todas las cerraduras es el deseo

Dr. Michael LaitmanBaal HaSulam, “Arvut” (Garantía mutua): Y tú evidentemente encuentras que la entrega de la Torá tuvo que ser demorada hasta que ellos salieran de Egipto y se convirtieran en una nación propia, de manera que todas sus necesidades fueran suplidas por sí mismos, sin dependencia de otros. Esto los calificó para recibir la Arvut de arriba, y luego entregárseles la Torá.

Yo necesito un gran deseo de recibir llamado “Egipto”, y necesito tomar una decisión interna. No tengo la fuerza para realizar esto, pero tengo la fortaleza para aclarar y concluir que quiero salir de este Egipto, que debo elevarme por encima de este.

De cierta manera, ya siento que es posible obtener ayuda de Arriba. A través de mi aclaración, yo entiendo que el avance espiritual no es otro que una integración mutua entre todos en una vasija y su corrección mediante la Luz.

Yo requiero de esta Luz. Estoy de acuerdo en hacer todo lo que depende de mí. Entiendo la urgencia, la necesidad, y factibilidad de lo que está sucediendo y requiero sólo la Luz.

En tal circunstancia, estoy listo para recibir la Torá, es decir el método de corrección. Tengo todo lo que se requiere para esta necesidad: una vasija del tamaño adecuado, deficiencias, necesidades, consciencia de lo imperativa de la corrección, conexión, y además una lucha interna conmigo mismo en favor o en contra de la conexión.

Ya entiendo y siento esto, estoy de acuerdo con el camino espiritual y lo quiero. Sólo me hace falta la Luz que Reforma. Estoy dispuesto a trabajar con todos esos componentes que se encuentran en mí para obligar la influencia de la Luz que Reforma.

Entonces, llego a un punto de quiebre: Por mi parte, yo he alcanzado todo lo que se me ha requerido para un primer contacto, y finalmente hago contacto con la Luz superior.

Es importante recordar aquí que el Creador no es quien acepta una decisión de darme la Luz que Reforma. En su lugar, soy yo mismo quien establece esto. Por lo tanto, uno no debe esperar ninguna actitud amable y misericordiosa de Arriba, como está escrito: “Un tonto se cruza de brazos, y se sienta a comerse su propia carne”. Nada proviene así no más de Arriba, soy yo específicamente quien abre todas las puertas.

Aun cuando hablamos de relaciones mutuas entre la persona y el superior, en realidad soy yo quien construye al superior. La Luz superior está en reposo absoluto. Todo depende única y exclusivamente de mi vasija, de mi deseo. Si estoy dispuesto a abrir la válvula, el grifo, entonces la Luz superior llega y lleva a cabo la acción requerida.

Todo depende de la persona, de sus esfuerzos con las fuentes primarias, con el maestro, con el grupo, con la diseminación. Todo comienza desde abajo. Si yo tengo un deseo abajo lo suficientemente fuerte y correcto, entonces Él abrirá las puertas y activará todas las fuerzas espirituales desde Arriba. La base de todo es la preparación que hace el inferior.
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De la 4º parte de la Lección diaria de Cabalá del 5/5/13, “Garantía mutua”

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